La Desmañanada
Megawatts medidos en altares de muertos (y un billón que por poquito fue millón)
7 de octubre de 2026
Para gobernar, pura sangre nacional
Hoy se firmó el decreto: desde 2028, para ser Presidente, gobernador o jefe de Gobierno solo se puede ser mexicano, nada de pasaporte de repuesto.
Reportero — ¿Y quién exactamente tenía tantas ganas de gobernar con doble nacionalidad como para merecer una reforma constitucional entera?
«A partir del 2028, quien quiera postularse al cargo de gobernador o gobernadora, jefa de Gobierno, jefe de Gobierno, Presidenta o Presidente de la República, solo puede ser mexicano.»
Trámite sencillísimo: antes de registrarse en el INE, el aspirante nomás renuncia a su otra patria —según la Consejería— no solo ante Relaciones Exteriores, «sino también a los propios países de los cuales se tiene la nacionalidad». O sea, formarse en dos ventanillas y rezar que ninguna cierre a las tres. La soberanía, ahora, también se demuestra en la fila.
El billón que casi se resbala
Llegó la cifra estrella del sexenio eléctrico. Y casi se tropieza en la pronunciación.
Reportero — ¿Es billón... o millón? Porque de un tecleo se nos va o se nos queda el país.
«Billón, sí, billón. Es un billón 168 mil.»
Tranquiliza saber que el monto se confirma en vivo, como quien revisa el ticket del súper antes de salir. Un billón de pesos «aproximada», dijo la Secretaría, porque a esas alturas los ceros ya se cuentan de a montón y uno que sobre no se le niega a nadie.
Reportero — ¿Y de ese billón de pura soberanía pública, cuánto lo pone el sector privado que, nos juraron, no debía tocar la electricidad?
«en el caso de los privados son casi 200 mil millones de pesos. Los mixtos, 452 mil millones de pesos.»
Traducción: la infraestructura es del pueblo, pero el adelanto lo pone el mercado internacional «al que no puede dejarse libremente» la luz. Soberanía con copago. Ahí está el detalle de los proyectos mixtos: privado el que paga, público el que corta el listón.
Megawatts, ahora en unidades patrias
Para que el pueblo entendiera los megawatts, la CFE tradujo todo al Sistema Internacional de Unidades Guadalupano-Decembrino.
Reportero — Ingeniera, ¿por qué medir la capacidad eléctrica del país en altares de muertos y no en, no sé, megawatts?
«esta capacidad que estamos ahorita agregando es suficiente para poder iluminar 71 millones de altares de muertos, todo esto al mismo tiempo.»
Setenta y un millones de ofrendas encendidas a la vez: la única métrica energética que también sirve para pedir posada. Y por si alguien seguía en tinieblas, remataron con «100 millones de árboles de Navidad». Nada dice planeación vinculante de largo plazo como contar la electricidad en cempasúchil y esferas.
Reportero — ¿Y las líneas de transmisión en qué se miden, en vueltas al planeta?
«Si acomodamos todas estas líneas una detrás de otra, estamos hablando que alcanzaríamos a dar 3 vueltas completas a la Tierra.»
Tres vueltas al mundo en cable, pero todavía sin dar una a la colonia donde se va la luz con cada aguacero. La buena noticia: si algún día falla el GPS, nos orientamos con la red de la CFE.
Del megawatt solar a la leña (eficiente, eso sí)
El mismo día de las turbinas tipo bulbo y la quinta fotovoltaica más grande del mundo, el gran logro social fue... la leña.
Reportero — ¿El futuro energético de vanguardia incluye repartir estufas de leña, o regresamos al siglo pasado nomás que con mejor diseño?
«echamos a andar el programa de Estufas Eficientes de Leña. Ya llevamos 11 mil 750 estufas eficientes en Michoacán.»
De Puerto Peñasco con mil megawatts solares a la estufa de leña: todo el espectro tecnológico en una sola mañanera. Pero eficientes, por favor. Porque una cosa es cocinar con leña y otra, muy distinta, cocinar con leña soberana.
Reportero — Nos presumen 99.88% de hogares con luz. ¿El 0.12% restante se entera por este canal o de plano hasta que llegue el cable?
«Este año ya alcanzamos el 99.88 de cobertura eléctrica de todos los hogares con 21 mil obras.»
Al 99.88% ya le llega la electricidad; al 0.12% le llegó, por lo pronto, la estadística. Con suerte, el cable viene en la misma remesa que la estufita.
Clase de electricidad y reunión de exalumnos
La presentación cerró con cátedra magistral: la Presidenta presentando a sus egresados frente a ocho sillas de presídium.
Reportero — Presidenta, el subsecretario que diseñó el «México renovable»... ¿ya es doctor o todavía nos planea la energía con la tesis en revisión?
«su tesis —que todavía le falta recibirse, pero ya tiene lista la tesis— se llama "México renovable", qué tendría que hacer México para que toda su energía eléctrica fuera renovable.»
Tranquiliza: el plan energético nacional lo apuntala alguien cuya tesis «ya está lista» pero «le falta recibirse». El país, como el título, también va en casi. Si algo falla en la transición, siempre queda alegar que faltaba el examen profesional.
Reportero — ¿Y para todo esto hacían falta ocho funcionarios en el presídium?
«Y les voy a presumir, porque Juan José Vidal y Juan Carlos Solís fueron mis alumnos.»
La mañanera convertida en reencuentro de generación, con proyector y todo. Lo único que sí se acordó de la generación fueron los 794 mil millones de pesos que le metieron a ella.
Y para cerrar, Cantinflas
Cantinflas —
«Mire, aquí lo que yo le digo es que uno llega, se sienta, pone su atención, y oye de los megawatts, de los altarcitos, de los arbolitos de Navidad, de las tres vueltecitas a la Tierra que —ahí está el detalle— dar vueltas sí dimos, ¿eh?, pero pa' qué le digo que sí si le voy a decir que no; y luego el billón, que si millón, que si billón, que ya ni cuentas, porque cuando hay tanto cero pos uno nomás asiente con la cabecita pa' no quedar mal; y la tesis que ya merito, y la estufita que es eficiente pero de leña, o sea moderno pero a la antigüita... Total, señores, que de energía salimos todos iluminadísimos y, fíjese usted lo curioso, sin saber ni dónde quedó el apagador.»
Basado en la versión estenográfica del 7 de octubre · fuente