La Desmañanada
Fracking, pero llámalo 'aprovechamiento no convencional' (y otras poesías del subsuelo)
6 de agosto de 2026
Fracking, pero en versión “no lo digas”
El Comité Científico desplegó 54 expertos, cuatro comisiones y, sobre todo, un robusto diccionario de sinónimos.
Reportero — Doctora, si al agua de retorno con químicos ahora le decimos “subproductos” y al fracking le llamamos “aprovechamiento de yacimientos no convencionales”, ¿qué seguiría: bautizar la fractura hidráulica como “masaje profundo a la roca”?
«Entonces, estas son las conclusiones. Las tomamos tal cual vienen.»
Tal cual vienen, incluidas las comillas y el corrector de estilo. Porque si a los residuos les pones “subproductos”, a la disposición le agregas “economía circular” y al pozo le abres una página web, el fracking deja de ser fracking y se convierte en un emprendimiento verde con newsletter. Lo único que aquí se recicla, garantizado al 75 por ciento, es el vocabulario.
El 75% que le compramos con cariño al vecino
México importa tres de cada cuatro pies cúbicos de gas; el 93% de eso sale de plays no convencionales… texanos.
Reportero — Si el 75% del gas viene de Estados Unidos y casi todo es del mismo fracking que aquí estudiamos con lupa y humanistas, ¿la soberanía consiste en fracturar nosotros o en seguir importando la fractura ajena, ya empaquetada?
«Antes de iniciar cualquier explotación de gas natural no convencional, hay que fortalecer las fuentes renovables de energía.»
Impecable el orden de los factores. Pero el propio Comité admitió que, aun poniendo renovables, eficiencia, dejando de quemar gas al cielo y exprimiendo lo convencional, “México no alcanzaría la soberanía”: llegaríamos al 49.5 por ciento. Hicimos toda la tarea, con 54 científicos y por consenso, para reprobar con un 4.9. Eso sí: reprobamos con evidencia, transparencia y bibliografía.
Vamos a cavar pozos… para buscar agua (y luego vemos)
El plan es perforar pozos que no son para gas, sino para confirmar que allá abajo hay agua salada.
Reportero — A ver si entendí: ¿vamos a perforar el subsuelo para descubrir si hay agua salada, y solo después perforar para descubrir si hay gas? ¿Primero adivinamos el agua y luego adivinamos el negocio?
«Pues si no hay agua salada, pues ya se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional.»
O sea que el megaproyecto energético nacional depende de que un pozo diga “aquí sí hay agua saladita”. Toda la soberanía colgando de una cata de salinidad. Si sale dulce, se acaba la fiesta y a todos a casa; si sale salada, brindamos. Nunca la incertidumbre había sonado tan a tómbola con bata blanca.
El gas que se quema al cielo (y nadie había visto)
Entre las recomendaciones estrella: dejar de quemar el gas que hoy se manda a la atmósfera en los campos petroleros.
Reportero — ¿Me está diciendo que, antes de discutir fracturar el norte del país, podemos recuperar hasta 2 mil 400 millones de pies cúbicos que llevamos años quemando “porque sí”?
«Tres. Aprovechar el gas que se quema en la atmósfera.»
Bombazo científico tras casi tres meses de comisiones: no tirar el gas a la basura del cielo. Necesitamos 54 doctorados y una Universidad de Bordeaux para llegar a la conclusión de tu abuela: “no desperdicies, mijo”. La buena noticia es que la sabiduría popular por fin tiene respaldo peer-review.
La consulta que preguntará al desierto
Prometen consulta previa e informada a la población cercana, con la salvedad geográfica del caso.
Reportero — Prohiben el fracking en Tampico-Misantla por ser “social y ambientalmente inviable”, pero lo dejan en Burgos y Sabinas. ¿Cómo se hace una consulta “informada” donde usted misma reconoce que hay “zonas desérticas”?
«Hay algunas zonas desérticas, pero en caso de población cercana, pues que se haga una consulta para ver si la gente está de acuerdo… si está de acuerdo o no está de acuerdo con este tipo de explotación.»
Traducción territorial: donde hay votos y cámaras, prohibimos; donde solo hay cactus y silencio, consultamos. Y el cactus, hombre democrático, seguro dirá que sí. La consulta más participativa de la historia: quórum de una liebre, dos víboras y un ocotillo abstenido.
Y para cerrar, Cantinflas
Cantinflas —
«Ahí está el detalle, ¿no?, porque uno llega, se sienta, oye lo del gas convencional, lo no convencional, lo del agua dulce, lo del agua salada, que si el subproducto, que si el residuo —que ya ni residuo es, es como pariente que cambió de apellido—, y luego vienen los cincuenta y cuatro doctores, todos de acuerdo, que eso sí, ponerlos de acuerdo es lo difícil, y le echan su terawatt, su pozo profundo, su consulta al desiertito… y uno diga, bueno, ¿fracturamos o no fracturamos?, y ahí está lo bonito, compañeros, que ni fracturamos ni no fracturamos, primero perforamos pa’ ver si hay agua pa’ poder perforar, y si hay pos sí y si no pos no, y nos vemos en dos meses, o dos y medio, que pa’ el caso es lo mesmo, porque yo les digo una cosa y a lo mejor no les digo nada, pero eso sí, con soberanía, aunque nos falte el otro cincuenta por ciento.»
Basado en la versión estenográfica del 6 de agosto · fuente