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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Michoacán Nota 23 de julio de 2026

Quince tragamonedas invisibles: el récord michoacano de fiscalización póstuma

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Quince tragamonedas invisibles: el récord michoacano de fiscalización póstuma
Hay milagros que sólo ocurren en Morelia. Por ejemplo: que quince máquinas tragamonedas permanezcan en estado de invisibilidad absoluta dentro de una bodega de la Central de Abastos, a dos cuadras del Libramiento Oriente, en una zona por la que pasan diario miles de personas, camiones, diableros, verduleros y perros, y que ninguna autoridad las advierta hasta la tarde del miércoles.

Esa tarde, un grupo de sicarios atacó el lugar. Tres personas perdieron la vida. Los peritajes hablan de al menos 51 disparos de armas de asalto. Y entonces, con una velocidad administrativa que ya quisiéramos para las banquetas, el Estado descubrió que ahí adentro había quince tragamonedas y una cachimba, y procedió a asegurarlas.

Quince. No una máquina despistada arrumbada en una esquina. Quince. Suficientes para una sucursal modesta de Las Vegas en la colonia Elías Pérez Ávalos. Y la maquinaria de la ley las localizó a todas, catalogó el inmueble con dirección exacta —bodega 180, esquina de Ingeniero Lauro Gallardo y Licenciado Natalio Vázquez Pallares— y actuó con contundencia notarial. Sólo que después.

Es el modelo michoacano de regulación: llegar cuando ya no hay nada que regular. La inspección de este estado funciona igual que el vecino que sale a preguntar qué pasó cuando ya se llevaron a todos: llega peinado, con la libreta lista y una capacidad de observación deslumbrante para hechos consumados. Si aplicáramos esa misma diligencia antes de los balazos, tendríamos el mejor sistema de verificación de establecimientos del país; el problema es que aquí el reglamento se activa por ruido, no por rutina.

Y conviene decirlo sin adornos: el chiste no está en las víctimas ni en sus familias, que hoy cargan lo incargable. El chiste —el chiste amargo, el que no da risa— está en la coreografía institucional. Primero el silencio prolongado. Luego el estruendo. Después el boletín donde se informa, con orgullo evidente, del aseguramiento de bienes que llevaban ahí lo suficiente para tener clientela, extensión eléctrica y probablemente apodo.

Hay algo profundamente michoacano en la aritmética del día: 51 disparos contados con precisión pericial y cero inspecciones previas de las que la ciudadanía se haya enterado. Somos un estado con una capacidad forense encomiable y una capacidad preventiva que se toma vacaciones largas.

La Fiscalía sigue investigando, como corresponde. Ojalá que en esa investigación quepa también la pregunta más incómoda: no sólo quién disparó, sino cuánto tiempo llevaba operando ahí un negocio con quince máquinas que resultaron carísimamente fáciles de encontrar el día que ya era tarde.

En Morelia lo único que se instala más rápido que una tragamonedas es la sorpresa oficial.