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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 24 de julio de 2026

Las Jornadas Villistas recuperaron 35% y lo que falta contar es la cerveza: la contabilidad más honesta del norte

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Las Jornadas Villistas recuperaron 35% y lo que falta contar es la cerveza: la contabilidad más honesta del norte
El alcalde de Parral informó que las Jornadas Villistas 2026 y la Feria dejaron más de 3 millones de pesos por taquilla, lo que representa el 35 por ciento de la inversión, y aclaró que la recuperación podría llegar a 3.5 millones porque todavía falta contabilizar la venta de cerveza y las barras. Hagamos una pausa reverente ante esa frase, porque es, sin exagerar, la declaración de finanzas públicas más sincera que se ha pronunciado en el sur del estado en lo que va del sexenio.

No dijo "pendiente de conciliación bancaria". No dijo "sujeto a validación de la Secretaría de Hacienda municipal". Dijo: falta la cerveza. Y todos entendimos perfectamente. Porque en Parral, como en cualquier municipio de este estado que se respete, el verdadero indicador macroeconómico no es el PIB ni la inflación quincenal del INEGI: es cuánto se bebió el fin de semana largo. Si Banxico quisiera datos duros del norte, debería instalar un medidor en las barras y no en la mesa de análisis.

Ahora bien, seamos justos con el arte de la contabilidad festiva. Recuperar el 35 por ciento significa que se perdió el 65, pero eso en el lenguaje oficial no se llama pérdida: se llama derrama económica, promoción turística, identidad regional y proyección nacional. Villa hizo la Toma de Zacatecas con menos presupuesto y sin barras patrocinadas, aunque también hay que reconocer que él no tenía que pagar sonido, escenario, tarima ni artista de cierre. La Revolución era cara pero al menos no cobraba renta de vallas.

Lo hermoso del esquema es que la cuenta siempre queda abierta hacia arriba. Tres millones firmes, tres y medio con la chela, y si le sumamos lo que gastaron los visitantes en hoteles, taquerías, gasolina y aspirinas del domingo, seguramente llegamos a un número que ya nadie puede auditar porque vive en el reino de lo estimado. Es el mismo método con el que uno le explica a su esposa cuánto costó realmente el viaje: hay un monto declarado, un monto real y un monto espiritual.

Y que conste: nadie está en contra de las Jornadas Villistas. Parral sin Villa es como Chihuahua sin sequía, algo que no sabríamos cómo nombrar. La cabalgata es patrimonio, es fiesta y es de las pocas cosas que hacen que el país voltee al sur del estado sin que sea por una nota roja. Lo que da ternura es la insistencia institucional en presentar el gasto cultural como si fuera una inversión bursátil que rinde dividendos, cuando todos sabemos que la feria es exactamente lo contrario: es el momento del año en que el municipio decide gastar en alegría y luego busca cómo explicárselo al cabildo.

Propuesta modesta para el próximo informe trimestral, que por cierto la síndica ya presentó con su desglose de ingresos, egresos y deudas pendientes: incluir un rubro llamado "pendiente de contabilizar por motivos etílicos". Sería transparente, sería verificable y le ahorraría a todos el suspenso.

Mientras tanto, el mismo cabildo que celebra los tres millones tuvo que exhortar al alcalde y a la JMAS a garantizar agua potable antes de aprobar nuevos fraccionamientos, porque hay colonias con escasez y fallas en la red. O sea: sabemos exactamente cuánta cerveza se vendió, pero seguimos sin saber cuándo va a salir agua de la llave. Al final, Parral resolvió el viejo dilema de la administración pública: aquí los líquidos sí llegan, nomás no en el orden que uno esperaría.