El SIAPA se declara incompetente y por fin dice una verdad
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Hay respuestas de transparencia que informan y hay respuestas de transparencia que retratan. La del SIAPA pertenece a la segunda categoría y merece marco.
El 29 de junio, al presentar el plan emergente contra la crisis del agua, el jefe de gabinete estatal, Alberto Esquer, habló de 200 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara con agua turbia. Doscientas. Un número redondo, contundente, de esos que se dicen en rueda de prensa para demostrar que uno tiene el diagnóstico bajo control. Alguien tuvo entonces la ocurrencia infantil de pedir, vía solicitud de transparencia, la lista. Nomás la lista. Los nombres de las colonias. Y el SIAPA respondió que es incompetente.
Admirable honestidad. Nunca un organismo público había resumido su gestión con tanta economía de lenguaje.
Entendamos la escena en toda su belleza burocrática: el Gobierno del Estado anuncia que hay 200 colonias tomando agua color consomé, y el organismo que opera esas mismas tuberías dice que ese dato no le corresponde. ¿Entonces de dónde salió el número? ¿De una revelación? ¿De un tarot? ¿Se lo dijo Mhoni Vidente en la sección de horóscopos? Porque si el SIAPA no las tiene identificadas, la cifra de doscientas es literalmente un acto de fe, y si sí las tiene identificadas, la incompetencia es de otro tipo, uno que no viene en el diccionario jurídico.
La comedia se completa con el dato de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que ya lleva enlistadas 655 zonas abastecidas por la planta de Miravalle y espera únicamente la notificación oficial para entregar su informe. Léase con calma: el organismo defensor de derechos humanos tiene un padrón tres veces más grande que el número que el gobierno usó como titular, y el organismo del agua no tiene ninguno que pueda entregar. En cualquier empresa privada eso se llama descontrol de inventario. Aquí se llama competencia mal asignada.
Mientras tanto, el CEDHJ había reportado quejas de al menos 600 colonias y el Congreso aprobó un decreto de descuentos para quienes reciben agua de mala calidad. Descuentos, ojo, sobre un servicio cuya lista de afectados nadie quiere firmar. El tapatío tendrá que demostrar que su agua sale turbia ante una institución que oficialmente no sabe dónde sale turbia. Suerte con eso, y lleve testigos.
Lo verdaderamente jalisciense del asunto no es la opacidad: es la elegancia. No dijeron "no la tenemos", que sería vergonzoso. No dijeron "es reservada", que sería polémico. Dijeron "soy incompetente", que en el idioma de los oficios significa "pregúntele a otro" y en el idioma de la banqueta significa exactamente lo que usted está pensando.
Sugerencia respetuosa para la próxima solicitud de transparencia: en lugar de pedir la lista de colonias con agua turbia, pídase la lista de colonias con agua limpia. Es más corta, seguramente sí la tienen, y así nos ahorramos el papeleo.
El 29 de junio, al presentar el plan emergente contra la crisis del agua, el jefe de gabinete estatal, Alberto Esquer, habló de 200 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara con agua turbia. Doscientas. Un número redondo, contundente, de esos que se dicen en rueda de prensa para demostrar que uno tiene el diagnóstico bajo control. Alguien tuvo entonces la ocurrencia infantil de pedir, vía solicitud de transparencia, la lista. Nomás la lista. Los nombres de las colonias. Y el SIAPA respondió que es incompetente.
Admirable honestidad. Nunca un organismo público había resumido su gestión con tanta economía de lenguaje.
Entendamos la escena en toda su belleza burocrática: el Gobierno del Estado anuncia que hay 200 colonias tomando agua color consomé, y el organismo que opera esas mismas tuberías dice que ese dato no le corresponde. ¿Entonces de dónde salió el número? ¿De una revelación? ¿De un tarot? ¿Se lo dijo Mhoni Vidente en la sección de horóscopos? Porque si el SIAPA no las tiene identificadas, la cifra de doscientas es literalmente un acto de fe, y si sí las tiene identificadas, la incompetencia es de otro tipo, uno que no viene en el diccionario jurídico.
La comedia se completa con el dato de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que ya lleva enlistadas 655 zonas abastecidas por la planta de Miravalle y espera únicamente la notificación oficial para entregar su informe. Léase con calma: el organismo defensor de derechos humanos tiene un padrón tres veces más grande que el número que el gobierno usó como titular, y el organismo del agua no tiene ninguno que pueda entregar. En cualquier empresa privada eso se llama descontrol de inventario. Aquí se llama competencia mal asignada.
Mientras tanto, el CEDHJ había reportado quejas de al menos 600 colonias y el Congreso aprobó un decreto de descuentos para quienes reciben agua de mala calidad. Descuentos, ojo, sobre un servicio cuya lista de afectados nadie quiere firmar. El tapatío tendrá que demostrar que su agua sale turbia ante una institución que oficialmente no sabe dónde sale turbia. Suerte con eso, y lleve testigos.
Lo verdaderamente jalisciense del asunto no es la opacidad: es la elegancia. No dijeron "no la tenemos", que sería vergonzoso. No dijeron "es reservada", que sería polémico. Dijeron "soy incompetente", que en el idioma de los oficios significa "pregúntele a otro" y en el idioma de la banqueta significa exactamente lo que usted está pensando.
Sugerencia respetuosa para la próxima solicitud de transparencia: en lugar de pedir la lista de colonias con agua turbia, pídase la lista de colonias con agua limpia. Es más corta, seguramente sí la tienen, y así nos ahorramos el papeleo.