Vallarta ya tiene arco que lee tu placa, pero el que se les fue iba por el cerro
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Puerto Vallarta amaneció esta semana con dos noticias de seguridad que, puestas una junto a la otra, forman un chiste involuntario de nivel estatal.
La primera: el C5 Escudo Jalisco instaló un nuevo Arco Carretero en el bulevar de acceso a la ciudad, cerca de la 41/a. Zona Militar. Su titular, Juan Carlos Contreras, explicó que la decisión responde a una instrucción del gobernador Pablo Lemus para descentralizar los equipos de inteligencia de la metrópoli y llevarlos a las ciudades con más dinamismo turístico. Y ante los rumores ciudadanos de que se trataba de un aparato para cobrar, la dependencia aclaró categóricamente que no es fotomulta ni tiene fines recaudatorios: únicamente lee placas, hace perfilamiento físico de los vehículos y analiza patrones inusuales de movilidad, con atención especial a las motocicletas.
Tranquilícese usted, automovilista vallartense. No le van a cobrar. Nomás lo van a leer, lo van a perfilar y van a detectar si sus movimientos son inusuales. Eso es completamente distinto de una fotomulta: la fotomulta te quita dinero, el arco te quita el anonimato. Y el anonimato, a diferencia de los 800 pesos, no se paga con tarjeta a meses sin intereses.
El aclaración oficial es tan tranquilizadora como decirle a alguien "no te estoy siguiendo, solo voy exactamente a donde tú vas". Uno agradece la tecnología, en serio, pero conviene tener claro qué se está agradeciendo.
Y aquí entra la segunda noticia, que llegó casi el mismo día. En la zona rural del municipio, entre la delegación de Las Palmas y la localidad de El Zancudo, corporaciones estatales y federales montaron un operativo. El secretario de Seguridad del Estado, Juan Pablo Hernández González, informó con notable franqueza que los sujetos armados lograron darse a la fuga porque, palabras suyas, lo complicado del terreno para llegar al lugar les permitió detectar el avance y huir. En el sitio quedaron una finca, municiones, cartuchos de alto poder, armamento diverso, dos camionetas Nissan Frontier y una Jeep con chalecos y equipo táctico adentro. El punto quedó asegurado en coordinación con el Ejército y la Policía Estatal.
Asegurado el punto. Eso es indiscutible: el cerro ya no se va a ir a ningún lado.
Entonces el mapa de la seguridad en la costa norte queda así: en el bulevar de entrada hay un arco capaz de leer tu matrícula, describir tu vehículo y detectar patrones inusuales de movilidad en tiempo real; y en la sierra, a unos kilómetros, la movilidad más inusual del año consistió en un grupo de personas armadas caminando cuesta arriba con toda calma mientras las patrullas se abrían paso por la brecha.
La moraleja para el crimen es evidente y ya la aprendieron: no pases por el bulevar. Para el resto de nosotros, la moraleja es igual de clara: si va usted a Vallarta en su carro, ya está en la base de datos. Si va en camioneta con equipo táctico por la brecha de El Zancudo, probablemente todavía no.
Se agradecerá que la descentralización de la inteligencia estatal contemple, en su siguiente etapa, algún dispositivo que también funcione donde no hay pavimento. Se llama camino, y también es infraestructura.
La primera: el C5 Escudo Jalisco instaló un nuevo Arco Carretero en el bulevar de acceso a la ciudad, cerca de la 41/a. Zona Militar. Su titular, Juan Carlos Contreras, explicó que la decisión responde a una instrucción del gobernador Pablo Lemus para descentralizar los equipos de inteligencia de la metrópoli y llevarlos a las ciudades con más dinamismo turístico. Y ante los rumores ciudadanos de que se trataba de un aparato para cobrar, la dependencia aclaró categóricamente que no es fotomulta ni tiene fines recaudatorios: únicamente lee placas, hace perfilamiento físico de los vehículos y analiza patrones inusuales de movilidad, con atención especial a las motocicletas.
Tranquilícese usted, automovilista vallartense. No le van a cobrar. Nomás lo van a leer, lo van a perfilar y van a detectar si sus movimientos son inusuales. Eso es completamente distinto de una fotomulta: la fotomulta te quita dinero, el arco te quita el anonimato. Y el anonimato, a diferencia de los 800 pesos, no se paga con tarjeta a meses sin intereses.
El aclaración oficial es tan tranquilizadora como decirle a alguien "no te estoy siguiendo, solo voy exactamente a donde tú vas". Uno agradece la tecnología, en serio, pero conviene tener claro qué se está agradeciendo.
Y aquí entra la segunda noticia, que llegó casi el mismo día. En la zona rural del municipio, entre la delegación de Las Palmas y la localidad de El Zancudo, corporaciones estatales y federales montaron un operativo. El secretario de Seguridad del Estado, Juan Pablo Hernández González, informó con notable franqueza que los sujetos armados lograron darse a la fuga porque, palabras suyas, lo complicado del terreno para llegar al lugar les permitió detectar el avance y huir. En el sitio quedaron una finca, municiones, cartuchos de alto poder, armamento diverso, dos camionetas Nissan Frontier y una Jeep con chalecos y equipo táctico adentro. El punto quedó asegurado en coordinación con el Ejército y la Policía Estatal.
Asegurado el punto. Eso es indiscutible: el cerro ya no se va a ir a ningún lado.
Entonces el mapa de la seguridad en la costa norte queda así: en el bulevar de entrada hay un arco capaz de leer tu matrícula, describir tu vehículo y detectar patrones inusuales de movilidad en tiempo real; y en la sierra, a unos kilómetros, la movilidad más inusual del año consistió en un grupo de personas armadas caminando cuesta arriba con toda calma mientras las patrullas se abrían paso por la brecha.
La moraleja para el crimen es evidente y ya la aprendieron: no pases por el bulevar. Para el resto de nosotros, la moraleja es igual de clara: si va usted a Vallarta en su carro, ya está en la base de datos. Si va en camioneta con equipo táctico por la brecha de El Zancudo, probablemente todavía no.
Se agradecerá que la descentralización de la inteligencia estatal contemple, en su siguiente etapa, algún dispositivo que también funcione donde no hay pavimento. Se llama camino, y también es infraestructura.