Diez baños, unas esposas de menos y el atleta que nadie fichó
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Hay fugas espectaculares y hay fugas guanajuatenses. La primera categoría involucra túneles, sábanas anudadas y helicópteros. La segunda involucra una ganas de ir al baño.
La Fiscalía General del Estado informó que recapturó en León a José de Jesús N., el hombre que el 2 de julio se escapó de una de las agencias del Ministerio Público de la calle Alhóndiga, en la capital. La reconstrucción de los hechos, según la propia autoridad, es una pequeña obra maestra del género: una agente del Ministerio Público permitió que le quitaran las esposas para que el detenido fuera al baño. En las instalaciones hay diez sanitarios. De los diez, le tocó ir al que está más alejado de la oficina del Ministerio Público. Y de ahí, ya sin esposas y con toda la infraestructura del pasillo a su favor, salió corriendo.
Diez baños. Diez. Un abanico de opciones digno de una central camionera. Y en el sorteo cayó justo el que ofrecía mejor pista de aceleración. Uno entiende que la naturaleza llama, pero aquí la naturaleza llamó por cobrar y le contestaron con altavoz.
Lo mejor viene después: ni agentes ministeriales ni preventivos lograron alcanzarlo. Es decir, no fue una fuga sigilosa a medianoche, fue una carrera abierta, a plena luz, con público y con jueces, y ganó el visitante. Guanajuato acaba de mandar 37 atletas a los Juegos Centroamericanos y del Caribe con la meta de 40 medallas; tal vez debieron pasar antes por la agencia de la Alhóndiga a hacer visorias, porque ahí hay velocidad sin patrocinio.
Y para redondear, la Fiscalía responsabilizó de la fuga a uno de los elementos preventivos, porque supuestamente el detenido todavía estaba bajo su custodia. Ahí está el corazón administrativo del asunto: el señor se fue corriendo, pero la responsabilidad se quedó quietecita, esperando a ver a quién le tocaba. Alguien quitó las esposas, alguien eligió el baño lejano, alguien no corrió lo suficiente, y el expediente terminó designando a un solo culpable, que es la manera institucional de decir “ya quedó”.
Mientras tanto, en el mismo estado se anuncia el cierre de 24 rutas de escape a bandas criminales en las carreteras que colindan con Querétaro, San Luis Potosí, Jalisco, Zacatecas y Michoacán. Veinticuatro rutas selladas en el territorio. Excelente. Sólo faltaría revisar la número 25, que mide como quince metros y va del baño a la puerta principal.
La buena noticia, y hay que decirla, es que lo recapturaron. Tres semanas después, en León, la Fiscalía cerró el paréntesis. La mala es que nadie ha aclarado si los otros nueve sanitarios ya fueron reclasificados por nivel de riesgo o si siguen ofreciendo, todos por igual, ese sabroso descuido de tres segundos que en Guanajuato vale más que una llave.
La Fiscalía General del Estado informó que recapturó en León a José de Jesús N., el hombre que el 2 de julio se escapó de una de las agencias del Ministerio Público de la calle Alhóndiga, en la capital. La reconstrucción de los hechos, según la propia autoridad, es una pequeña obra maestra del género: una agente del Ministerio Público permitió que le quitaran las esposas para que el detenido fuera al baño. En las instalaciones hay diez sanitarios. De los diez, le tocó ir al que está más alejado de la oficina del Ministerio Público. Y de ahí, ya sin esposas y con toda la infraestructura del pasillo a su favor, salió corriendo.
Diez baños. Diez. Un abanico de opciones digno de una central camionera. Y en el sorteo cayó justo el que ofrecía mejor pista de aceleración. Uno entiende que la naturaleza llama, pero aquí la naturaleza llamó por cobrar y le contestaron con altavoz.
Lo mejor viene después: ni agentes ministeriales ni preventivos lograron alcanzarlo. Es decir, no fue una fuga sigilosa a medianoche, fue una carrera abierta, a plena luz, con público y con jueces, y ganó el visitante. Guanajuato acaba de mandar 37 atletas a los Juegos Centroamericanos y del Caribe con la meta de 40 medallas; tal vez debieron pasar antes por la agencia de la Alhóndiga a hacer visorias, porque ahí hay velocidad sin patrocinio.
Y para redondear, la Fiscalía responsabilizó de la fuga a uno de los elementos preventivos, porque supuestamente el detenido todavía estaba bajo su custodia. Ahí está el corazón administrativo del asunto: el señor se fue corriendo, pero la responsabilidad se quedó quietecita, esperando a ver a quién le tocaba. Alguien quitó las esposas, alguien eligió el baño lejano, alguien no corrió lo suficiente, y el expediente terminó designando a un solo culpable, que es la manera institucional de decir “ya quedó”.
Mientras tanto, en el mismo estado se anuncia el cierre de 24 rutas de escape a bandas criminales en las carreteras que colindan con Querétaro, San Luis Potosí, Jalisco, Zacatecas y Michoacán. Veinticuatro rutas selladas en el territorio. Excelente. Sólo faltaría revisar la número 25, que mide como quince metros y va del baño a la puerta principal.
La buena noticia, y hay que decirla, es que lo recapturaron. Tres semanas después, en León, la Fiscalía cerró el paréntesis. La mala es que nadie ha aclarado si los otros nueve sanitarios ya fueron reclasificados por nivel de riesgo o si siguen ofreciendo, todos por igual, ese sabroso descuido de tres segundos que en Guanajuato vale más que una llave.