Defensores de la Patria, la Familia, la Libertad y las cuotas atrasadas
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El PAN de Guanajuato cerró con 44 aspirantes su registro al programa Personas Defensoras de la Patria, la Familia y la Libertad, presentado por el partido como un mecanismo para fortalecer su estructura territorial. Uno esperaba una convocatoria; llegó una cruzada. Faltó nomás que repartieran escudo, lanza y un caballo pinto.
En Irapuato se inscribieron siete: cinco panistas plenamente identificados y dos “ciudadanos”, esa categoría fascinante que en Guanajuato significa alguien que todavía no tiene credencial del partido pero ya sabe dónde se estaciona el dirigente. Según la crónica del registro, el ejercicio sirvió sobre todo para que cada competidor mostrara músculo político, disciplina en la que se compite llevando gente en camioneta y midiendo el aplauso por decibeles. La patria, la familia y la libertad son valores eternos; el conteo de asistentes, en cambio, es cosa del día.
En San Miguel de Allende se registró una exdirigente del PRI, que además planteó la posibilidad de construir acuerdos rumbo a la elección. Nada más natural: la patria es de todos, la familia es de todos y la libertad, evidentemente, incluye la de cambiar de siglas. En Guanajuato capital, la presidenta municipal Samantha Smith defendió su derecho a la reelección recordando que el proceso interno no limita los derechos político-electorales de los militantes. Traducción: la fila de los defensores está muy bonita, pero hay otra fila y también sirve.
Y entonces llega el diputado federal Alan Márquez a poner el termómetro donde duele: ganar el proceso de Defensores no garantiza la candidatura, y quienes no participaron también podrán levantar la mano cuando comience la definición formal para 2027. Es decir, señoras y señores defensores: corrieron el maratón, cruzaron la meta, se tomaron la foto, y el trofeo se entregará más adelante, en otra ceremonia, con otra lista de invitados que incluye a quienes se quedaron en la banca viendo. Hermoso ejercicio de participación: mucho músculo, poco contrato.
El detalle doméstico lo aportó el propio comité de Irapuato, donde la dirigencia municipal reconoce que hay militantes con cuotas atrasadas y que se les ofrecerán descuentos y convenios para ponerse a mano. Defensores de la Patria con financiamiento a plazos. Uno defiende la patria, sí, pero primero hay que regularizar la mensualidad; la libertad no se cobra, pero la cuota sí. Y de pilón, un llamado a no mezclar las labores de gobierno con las labores políticas, hecho justo en la semana en que medio funcionariado del Bajío anda decidiendo si se registra o si mejor descarta aspiraciones, como hizo la titular de Desarrollo Social irapuatense, quien aseguró que seguirá enfocada en sus labores sociales. Ese “descarto aspiraciones” tiene, en el diccionario político local, una entrada muy precisa: significa “todavía no”.
Quedan tres años y ya se juntaron 44 defensores. A este ritmo, para 2027 Guanajuato tendrá más aspirantes que baches reparados con los 939.7 millones anunciados esta misma semana. Y ambos, hay que decirlo, prometen dejar la superficie pareja.
En Irapuato se inscribieron siete: cinco panistas plenamente identificados y dos “ciudadanos”, esa categoría fascinante que en Guanajuato significa alguien que todavía no tiene credencial del partido pero ya sabe dónde se estaciona el dirigente. Según la crónica del registro, el ejercicio sirvió sobre todo para que cada competidor mostrara músculo político, disciplina en la que se compite llevando gente en camioneta y midiendo el aplauso por decibeles. La patria, la familia y la libertad son valores eternos; el conteo de asistentes, en cambio, es cosa del día.
En San Miguel de Allende se registró una exdirigente del PRI, que además planteó la posibilidad de construir acuerdos rumbo a la elección. Nada más natural: la patria es de todos, la familia es de todos y la libertad, evidentemente, incluye la de cambiar de siglas. En Guanajuato capital, la presidenta municipal Samantha Smith defendió su derecho a la reelección recordando que el proceso interno no limita los derechos político-electorales de los militantes. Traducción: la fila de los defensores está muy bonita, pero hay otra fila y también sirve.
Y entonces llega el diputado federal Alan Márquez a poner el termómetro donde duele: ganar el proceso de Defensores no garantiza la candidatura, y quienes no participaron también podrán levantar la mano cuando comience la definición formal para 2027. Es decir, señoras y señores defensores: corrieron el maratón, cruzaron la meta, se tomaron la foto, y el trofeo se entregará más adelante, en otra ceremonia, con otra lista de invitados que incluye a quienes se quedaron en la banca viendo. Hermoso ejercicio de participación: mucho músculo, poco contrato.
El detalle doméstico lo aportó el propio comité de Irapuato, donde la dirigencia municipal reconoce que hay militantes con cuotas atrasadas y que se les ofrecerán descuentos y convenios para ponerse a mano. Defensores de la Patria con financiamiento a plazos. Uno defiende la patria, sí, pero primero hay que regularizar la mensualidad; la libertad no se cobra, pero la cuota sí. Y de pilón, un llamado a no mezclar las labores de gobierno con las labores políticas, hecho justo en la semana en que medio funcionariado del Bajío anda decidiendo si se registra o si mejor descarta aspiraciones, como hizo la titular de Desarrollo Social irapuatense, quien aseguró que seguirá enfocada en sus labores sociales. Ese “descarto aspiraciones” tiene, en el diccionario político local, una entrada muy precisa: significa “todavía no”.
Quedan tres años y ya se juntaron 44 defensores. A este ritmo, para 2027 Guanajuato tendrá más aspirantes que baches reparados con los 939.7 millones anunciados esta misma semana. Y ambos, hay que decirlo, prometen dejar la superficie pareja.