Las ratas del IMSS no son de ahorita: son de colección
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Circuló un video con ratas en una clínica del IMSS en Camelinas, en Morelia, y la institución salió rápido a poner las cosas en su lugar. No a desmentir las ratas. A desmentir la fecha.
El IMSS aclaró que el video no es reciente, que el problema se registró en el área de lavado, que ya se atendió y que actualmente se realizan acciones de limpieza y control de fauna nociva.
Hay que reconocer la elegancia del argumento. No dijeron "eso es falso". Dijeron, en esencia, "eso es viejo". Es la defensa del que llega tarde y en lugar de disculparse te corrige la hora. Sí hubo roedores, pero eran roedores de otra temporada; ratas del pasado, ratas históricas, ratas que ya cumplieron su ciclo y hoy descansan en el archivo muerto de la institución.
Michoacán, que ya presume Centro Histórico protegido, cocina tradicional reconocida por la humanidad entera y edificios de cantera del siglo XVI, suma ahora esta categoría patrimonial: fauna nociva de época. Se le pedirá al INAH que dictamine.
El detalle que le da textura al comunicado es la expresión "control de fauna nociva". Qué manera tan digna de nombrar el asunto. Nadie dice ratas. Se dice fauna. Y no se exterminan: se controlan. Uno se imagina un departamento entero dedicado a la gobernanza de los roedores, con mesas de diálogo, censo y quizá un padrón. Porque en México nada existe hasta que tiene padrón.
Lo delicado es el escenario: una clínica. El lugar al que va la gente precisamente porque está enferma, porque necesita que ahí adentro haya menos bichos que afuera. En el área de lavado, además, que es donde se supone que las cosas salen más limpias de lo que entraron. Ese es el chiste del lavado.
Y sin embargo, la conversación pública terminó girando alrededor de la antigüedad del material audiovisual. Si el video es de hace meses, entonces la pregunta no se disuelve: se multiplica. ¿Por qué nadie lo supo entonces? ¿Quién lo reportó? ¿Cuántas veces ha pasado? ¿Qué se hizo además de atenderlo cuando ya era video?
La derechohabiente que espera cuatro horas su consulta no está cronometrando la grabación. Está viendo el piso. Y le da exactamente igual si la rata era de julio, de marzo o del sexenio anterior.
Buena noticia, eso sí: si el problema ya se atendió, el próximo video debería ser imposible. Quedamos atentos. Con cámara en mano y sentido del oído, que en estas cosas sirve más.
El IMSS aclaró que el video no es reciente, que el problema se registró en el área de lavado, que ya se atendió y que actualmente se realizan acciones de limpieza y control de fauna nociva.
Hay que reconocer la elegancia del argumento. No dijeron "eso es falso". Dijeron, en esencia, "eso es viejo". Es la defensa del que llega tarde y en lugar de disculparse te corrige la hora. Sí hubo roedores, pero eran roedores de otra temporada; ratas del pasado, ratas históricas, ratas que ya cumplieron su ciclo y hoy descansan en el archivo muerto de la institución.
Michoacán, que ya presume Centro Histórico protegido, cocina tradicional reconocida por la humanidad entera y edificios de cantera del siglo XVI, suma ahora esta categoría patrimonial: fauna nociva de época. Se le pedirá al INAH que dictamine.
El detalle que le da textura al comunicado es la expresión "control de fauna nociva". Qué manera tan digna de nombrar el asunto. Nadie dice ratas. Se dice fauna. Y no se exterminan: se controlan. Uno se imagina un departamento entero dedicado a la gobernanza de los roedores, con mesas de diálogo, censo y quizá un padrón. Porque en México nada existe hasta que tiene padrón.
Lo delicado es el escenario: una clínica. El lugar al que va la gente precisamente porque está enferma, porque necesita que ahí adentro haya menos bichos que afuera. En el área de lavado, además, que es donde se supone que las cosas salen más limpias de lo que entraron. Ese es el chiste del lavado.
Y sin embargo, la conversación pública terminó girando alrededor de la antigüedad del material audiovisual. Si el video es de hace meses, entonces la pregunta no se disuelve: se multiplica. ¿Por qué nadie lo supo entonces? ¿Quién lo reportó? ¿Cuántas veces ha pasado? ¿Qué se hizo además de atenderlo cuando ya era video?
La derechohabiente que espera cuatro horas su consulta no está cronometrando la grabación. Está viendo el piso. Y le da exactamente igual si la rata era de julio, de marzo o del sexenio anterior.
Buena noticia, eso sí: si el problema ya se atendió, el próximo video debería ser imposible. Quedamos atentos. Con cámara en mano y sentido del oído, que en estas cosas sirve más.