¿12 mil millones o 0.71%? El concurso de calculadoras del presupuesto jalisciense
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Pocas cosas unen tanto a un estado como una buena pelea de cifras, y Jalisco nos regaló una de campeonato. La diputada federal Mery Gómez Pozos, presidenta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, denunció que el Gobierno del Estado dejó sin ejercer alrededor de 12 mil millones de pesos en 2025, dinero etiquetado para seguridad, transporte, servicios y obra pública. Para dimensionar: dijo que eso equivale más o menos al presupuesto anual del municipio de Guadalajara. No es perder las llaves del coche; es perder de vista una ciudad entera.
El Gobierno de Jalisco respondió sin despeinarse: en realidad, aclaró la Secretaría de Hacienda, el subejercicio fue de apenas 0.71% del presupuesto total, y lo demás son 'variaciones entre lo aprobado, modificado y ejercido'. Ah, las variaciones: esa palabra mágica que convierte un boquete en un detalle contable, primo del 'me sobró un poquito' que todos usamos cuando no cuadra la quincena.
Entonces, ¿en qué quedamos? O sobraron 12 mil millones o sobró el 0.71%, porque ambas cifras no caben en la misma hoja de cálculo sin que una le esté echando mentiras a la otra. Y aquí está el chiste amargo: mientras los voceros afilan PowerPoints, el sur de Zapopan se queda sin agua por un socavón, las escuelas de la ZMG amanecen con techos rotos por las lluvias, y el transporte y la obra pública —justo los rubros señalados— son los que el ciudadano sí siente en la rodilla.
Lo elegante sería que, en lugar de discutir quién tiene la calculadora más bonita, alguien explicara con manzanitas por qué un recurso etiquetado para seguridad y servicios se quedó calientito en la cuenta mientras la metrópoli se hundía. Porque el contribuyente no pide milagros: pide que el dinero que ya es suyo llegue a la obra antes de que llegue al siguiente informe trimestral. Mientras tanto, seguimos esperando el desempate. Y, como en el Mundial, sospechamos que aquí también va a entrar el VAR.
El Gobierno de Jalisco respondió sin despeinarse: en realidad, aclaró la Secretaría de Hacienda, el subejercicio fue de apenas 0.71% del presupuesto total, y lo demás son 'variaciones entre lo aprobado, modificado y ejercido'. Ah, las variaciones: esa palabra mágica que convierte un boquete en un detalle contable, primo del 'me sobró un poquito' que todos usamos cuando no cuadra la quincena.
Entonces, ¿en qué quedamos? O sobraron 12 mil millones o sobró el 0.71%, porque ambas cifras no caben en la misma hoja de cálculo sin que una le esté echando mentiras a la otra. Y aquí está el chiste amargo: mientras los voceros afilan PowerPoints, el sur de Zapopan se queda sin agua por un socavón, las escuelas de la ZMG amanecen con techos rotos por las lluvias, y el transporte y la obra pública —justo los rubros señalados— son los que el ciudadano sí siente en la rodilla.
Lo elegante sería que, en lugar de discutir quién tiene la calculadora más bonita, alguien explicara con manzanitas por qué un recurso etiquetado para seguridad y servicios se quedó calientito en la cuenta mientras la metrópoli se hundía. Porque el contribuyente no pide milagros: pide que el dinero que ya es suyo llegue a la obra antes de que llegue al siguiente informe trimestral. Mientras tanto, seguimos esperando el desempate. Y, como en el Mundial, sospechamos que aquí también va a entrar el VAR.