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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 25 de julio de 2026

El módem que se contrató telefonía a sí mismo

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El módem que se contrató telefonía a sí mismo
Hay historias de terror que empiezan con una casa embrujada. Esta empieza con algo más aterrador: un cargo de 150 pesos que nadie pidió. En Irapuato, clientes de una empresa de telecomunicaciones denunciaron que empezaron a pagar de más en su recibo, y el motivo resultó digno de guion de ciencia ficción de bajo presupuesto: un chip de telefonía celular que les llegó por paquetería, promocional, sin solicitud previa.

Hasta ahí, molesto pero común. Lo extraordinario vino después. Los usuarios aseguran que jamás abrieron la caja, jamás sacaron el chip, jamás lo metieron a un teléfono. El plástico seguía sellado como reliquia. Y aun así, el cargo apareció puntual, elegante, con doce meses forzosos de compromiso, como toda relación tóxica que se respeta.

Al pedir aclaración, la explicación que recibieron es la joya de la corona: el servicio se habría activado "por medio del control del módem". Es decir, el aparato de la sala, ese que parpadea de noche como si nos vigilara, habría tomado la decisión soberana de contratar telefonía celular en nombre de la familia. Sin consultar a nadie. Sin junta previa. Puro liderazgo.

Uno entiende la angustia del consumidor guanajuatense. Ya no basta con desconfiar de los desconocidos: ahora hay que desconfiar de los electrodomésticos. Hoy es un chip; mañana el refrigerador contrata seguro de vida y el microondas se suscribe a tres plataformas de streaming. La modernidad prometía casas inteligentes; entregó casas con criterio propio para gastar nuestro dinero.

Lo verdaderamente irapuatense del asunto es la lógica del compromiso a un año por un producto que nunca tocó dedo humano. Es como cobrar la entrada a un cine por una película que nadie proyectó, en una sala que nunca se abrió, por un boleto que llegó por correo. El cliente reclama, y del otro lado le explican con toda calma que ya está adentro del contrato, que bienvenido, que se quede otros once meses.

Mientras las autoridades de consumo deciden si esto amerita revisión, a los vecinos les queda una certeza: en el Bajío ya no se dice "me llegó la luz" ni "me llegó el agua". Ahora se dice "me llegó el chip", y se dice bajito, con miedo, como quien menciona una maldición. La recomendación popular, por lo pronto, es revisar el recibo con lupa y, por si las dudas, hablarle de usted al módem.