Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 25 de julio de 2026

La cena de la FIFA en Chapultepec: tan fina que hasta la cuenta es secreto de Estado

Tamaño de letra
La cena de la FIFA en Chapultepec: tan fina que hasta la cuenta es secreto de Estado
En materia de misterios capitalinos, teníamos el del socavón que aparece de la nada y el del camión que nunca pasa. Ahora se suma uno de alta cocina: cuánto costó la cena que la FIFA celebró en el Castillo de Chapultepec. La respuesta oficial, por lo pronto, es un elegantísimo 'eso no se dice'. El INAH reservó la información sobre el pago con el argumento de que darla a conocer podría afectar la secrecía de una investigación en curso a cargo de la FGR.

Hagamos una pausa para admirar la escena. Estamos hablando de un banquete tan distinguido que su factura fue ascendida al rango de evidencia judicial. Hay recibos de tacos que uno guarda por si acaso; este, en cambio, está bajo custodia federal. Cuando el ticket de una cena requiere carpeta de investigación, uno intuye que no se trató precisamente de sopa de fideo y agua de jamaica.

El detalle jugoso es que se trata del Castillo de Chapultepec, un recinto que es museo, es historia y es de todos, prestado para un convite de la organización más adinerada del futbol mundial. Que el monto se guarde con sigilo de secreto militar despierta, cómo negarlo, la más humana de las curiosidades: si todo fue tan transparente y tan glamuroso, ¿por qué la cuenta se comporta como testigo protegido?

Entendemos que una investigación en curso amerita prudencia, y no vamos a pedir que se filtre lo que la ley manda reservar. Pero permítasenos la observación de columnista: en esta ciudad, cuando algo se esconde con tanto esmero, casi nunca es porque salió barato. El ciudadano promedio, que declara sus propinas mentalmente y llora con la cuenta de una quinceañera, mira este episodio con genuina fascinación gastronómica. Nos quedamos, pues, con hambre. Hambre de saber. Que es la peor, porque no la quita ni el pan de los dos puestos que en la Benito Juárez tampoco dejaron poner.