El Bajío ya vuela al AIFA: de domingo a viernes, porque el sábado hasta los aviones libran
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Notición para los que llevan años pidiendo que Guanajuato se conecte con el mundo: a partir del 27 de julio, Mexicana de Aviación abrirá la ruta del Aeropuerto Internacional del Bajío (BJX) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La gobernadora lo anunció con orgullo de quien por fin estrena patio trasero: "Nuestro Aeropuerto Internacional del Bajío crece, se sigue fortaleciendo". Y se agradece, en serio.
La letra chica, sin embargo, es de las que merecen lupa. La nueva ruta operará de domingo a viernes. Los sábados no hay salidas. Léalo otra vez: el único día que la mayoría de la gente normal tiene libre para viajar, el avión se queda guardado en el hangar tomando agua de jamaica. Es como abrir una taquería que cierra justo a la hora de la cena. La conectividad del siglo XXI, pero con calendario de oficina de gobierno: de lunes a viernes y aquí nos vemos.
Uno imagina la escena: usted planeando su finde en la capital, maleta lista, y descubre que para volver el sábado tendrá que esperarse al domingo o conseguir aventón. El AIFA, ese aeropuerto que ha batallado años por llenarse de vuelos, ahora recibe al Bajío con horario de medio tiempo. Romántico, casi.
Para ser justos, el anuncio se suma a un año generoso en rutas: Madrid, Canadá, Puebla y ahora el AIFA. La conectividad aérea de Guanajuato presume currículum. El detalle es terrenal: ¿de qué sirve un aeropuerto floreciente si para llegar a él hay que rezarle a un camión urbano que, según los propios alcaldes del estado, se descompone a media ruta? Volamos a Madrid, pero seguimos batallando para cruzar el bulevar.
En fin, brindemos por la nueva ruta —con jugo, que el vino se fue a las embajadas— y anotemos en la agenda: para ir al AIFA, cualquier día menos el sábado. El cielo es de Guanajuato, pero el fin de semana es de Mexicana.
La letra chica, sin embargo, es de las que merecen lupa. La nueva ruta operará de domingo a viernes. Los sábados no hay salidas. Léalo otra vez: el único día que la mayoría de la gente normal tiene libre para viajar, el avión se queda guardado en el hangar tomando agua de jamaica. Es como abrir una taquería que cierra justo a la hora de la cena. La conectividad del siglo XXI, pero con calendario de oficina de gobierno: de lunes a viernes y aquí nos vemos.
Uno imagina la escena: usted planeando su finde en la capital, maleta lista, y descubre que para volver el sábado tendrá que esperarse al domingo o conseguir aventón. El AIFA, ese aeropuerto que ha batallado años por llenarse de vuelos, ahora recibe al Bajío con horario de medio tiempo. Romántico, casi.
Para ser justos, el anuncio se suma a un año generoso en rutas: Madrid, Canadá, Puebla y ahora el AIFA. La conectividad aérea de Guanajuato presume currículum. El detalle es terrenal: ¿de qué sirve un aeropuerto floreciente si para llegar a él hay que rezarle a un camión urbano que, según los propios alcaldes del estado, se descompone a media ruta? Volamos a Madrid, pero seguimos batallando para cruzar el bulevar.
En fin, brindemos por la nueva ruta —con jugo, que el vino se fue a las embajadas— y anotemos en la agenda: para ir al AIFA, cualquier día menos el sábado. El cielo es de Guanajuato, pero el fin de semana es de Mexicana.