Fuerza Civil, la policía más confiable de México: el diploma llegó justo cuando se fue la luz
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Que suenen las tamboras: Fuerza Civil recuperó el primer lugar nacional como la policía estatal con mayor confianza ciudadana y mejor percepción de desempeño, según los resultados trimestrales de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI. Con esos números, Nuevo León desplazó a Querétaro y a Yucatán, que se quedaron con la plata y el bronce en el podio de la tranquilidad.
El secretario general de Gobierno lo anunció tras encabezar la Mesa de Seguridad para la Construcción de la Paz, con el orgullo de quien pega el diploma en el refri. Y hay que ser justos: en un país donde la confianza en la policía suele compararse con la que se le tiene a un mecánico desconocido a las once de la noche, ser la número uno no es cosa menor. Alguien está haciendo algo bien, o al menos algo menos mal que en el resto de la república.
En la misma tanda de buenas noticias, las autoridades presumieron que el Mundial se desarrolló sin incidentes de relevancia en la entidad y que 165 personas fueron detenidas en una semana de operativos. Cifras redondas, conferencias satisfechas, gráficas hacia arriba. El estado, según el estado, va de maravilla.
Y aquí es donde la vida, esa guionista sarcástica, mete su cuchara. Porque el mismo fin de semana en que celebrábamos ser los más confiables, la CFE cortó la luz a casi 40 colonias 'de manera segura y eficiente', las lluvias tiraron árboles y postes, un tráiler terminó dentro de una bodega y un señor que presuntamente se hacía pasar por personal de la Sedena se llevó de corbata un cono en la Carretera Nacional. La percepción de seguridad, resulta, es un animalito delicado: sube en la encuesta y baja en cuanto se te apaga el refrigerador con la carne adentro.
No es que el reconocimiento sea falso; los números son los números y el INEGI no reparte trofeos por simpatía. Es que 'confianza ciudadana' es una categoría generosa. Uno puede confiar en que la Fuerza Civil llegará, y aun así vivir en una ciudad donde el bache de la colonia se hereda de generación en generación y la luz es un privilegio intermitente. La seguridad, ese concepto amplio, no cabe entera en una medalla.
Así que enmarquemos el diploma, aplaudamos el primer lugar y disfrutemos el momento, que en Nuevo León los momentos buenos duran lo que tarda en formarse la siguiente fila de nubes. Somos los más confiables del país. Ojalá alcance también para que no se vaya la luz el sábado. Pero eso, dicen, ya es competencia de otra dependencia.
El secretario general de Gobierno lo anunció tras encabezar la Mesa de Seguridad para la Construcción de la Paz, con el orgullo de quien pega el diploma en el refri. Y hay que ser justos: en un país donde la confianza en la policía suele compararse con la que se le tiene a un mecánico desconocido a las once de la noche, ser la número uno no es cosa menor. Alguien está haciendo algo bien, o al menos algo menos mal que en el resto de la república.
En la misma tanda de buenas noticias, las autoridades presumieron que el Mundial se desarrolló sin incidentes de relevancia en la entidad y que 165 personas fueron detenidas en una semana de operativos. Cifras redondas, conferencias satisfechas, gráficas hacia arriba. El estado, según el estado, va de maravilla.
Y aquí es donde la vida, esa guionista sarcástica, mete su cuchara. Porque el mismo fin de semana en que celebrábamos ser los más confiables, la CFE cortó la luz a casi 40 colonias 'de manera segura y eficiente', las lluvias tiraron árboles y postes, un tráiler terminó dentro de una bodega y un señor que presuntamente se hacía pasar por personal de la Sedena se llevó de corbata un cono en la Carretera Nacional. La percepción de seguridad, resulta, es un animalito delicado: sube en la encuesta y baja en cuanto se te apaga el refrigerador con la carne adentro.
No es que el reconocimiento sea falso; los números son los números y el INEGI no reparte trofeos por simpatía. Es que 'confianza ciudadana' es una categoría generosa. Uno puede confiar en que la Fuerza Civil llegará, y aun así vivir en una ciudad donde el bache de la colonia se hereda de generación en generación y la luz es un privilegio intermitente. La seguridad, ese concepto amplio, no cabe entera en una medalla.
Así que enmarquemos el diploma, aplaudamos el primer lugar y disfrutemos el momento, que en Nuevo León los momentos buenos duran lo que tarda en formarse la siguiente fila de nubes. Somos los más confiables del país. Ojalá alcance también para que no se vaya la luz el sábado. Pero eso, dicen, ya es competencia de otra dependencia.