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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 26 de julio de 2026

Irapuato "vence a los cambios": el arte de vender lo que sobró y llamarlo resiliencia

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Irapuato "vence a los cambios": el arte de vender lo que sobró y llamarlo resiliencia
La Cámara Nacional de Comercio de Irapuato nos regaló esta semana una lección de economía conductual disfrazada de conferencia de prensa. Según su presidente, lo que distingue a la economía irapuatense de todas las demás es su "rápida capacidad de adaptación". ¿La prueba irrefutable de tan portentosa virtud? Que apenas terminó el Mundial, los comerciantes ya andaban colocando artículos mundialistas para no quedarse con la mercancía en la bodega.

Detengámonos a admirar la pirueta retórica. En cualquier ciudad del planeta, rematar playeras, banderitas y cornetas después de que se acabó el torneo se llama "barata de saldos", "liquidación" o, en su defecto, "a ver quién me lo quita". En Irapuato se llama capacidad de adaptación, se anuncia con orgullo y se presenta como ventaja competitiva frente al resto del país. Es la alquimia perfecta: convertir el inventario que no se vendió en una virtud filosófica del pueblo emprendedor.

Y conste que no es burla al comerciante, que hace lo correcto: nadie quiere quedarse abrazado a una corneta que ya nadie va a soplar. La ironía está en el discurso oficial, ese que toma la necesidad más elemental del changarro —deshacerse del saldo— y la eleva a doctrina económica regional. Con esa lógica, cuando el frutero baja el precio del plátano que se está pintando, no está rematando: está ejerciendo su rápida capacidad de adaptación a las condiciones cambiantes del mercado.

El mismo funcionario advirtió que "la prueba más fuerte iniciará al final de julio". O sea que la resiliencia todavía no se estrena en serio, apenas viene el examen. Uno esperaría que, con tanta agilidad de adaptación acumulada, la economía irapuatense pudiera con lo que fuera. Pero el tono deja entrever la verdad de siempre: se cruzan los dedos, se baja la cortina temprano y se reza para que el mes cierre. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo lo que en otras partes es "ya no se vendió" aquí se traduce en un heroico relato de pueblo que le gana a la adversidad. Aplausos. Y aguas con la corneta, que dicen que ya la pusieron en oferta.