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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Michoacán Nota 26 de julio de 2026

El operador que saltó a tiempo: cátedra de reflejos que muchos michoacanos quisieran

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El operador que saltó a tiempo: cátedra de reflejos que muchos michoacanos quisieran
Hay noticias que uno lee con el ceño fruncido y otras que le devuelven a uno la fe en la especie humana. La de Tacámbaro pertenece a la segunda categoría, aunque venga envuelta en llantas rechinando y metal contra barranca. Resulta que Ricardo V., operador de 24 años, circulaba la noche del viernes por la carretera Tacámbaro-Chupio cuando su camión de carga decidió, unilateralmente y sin previo aviso, jubilar el sistema de frenos. El vehículo dejó de responder; enfrente, la nada; abajo, la barranca conocida como 'Del Padre', que hace honor a su nombre porque a más de uno lo ha mandado a encomendarse a él.

Y entonces el muchacho hizo lo que pocos hacen bajo presión: decidió rápido y bien. Saltó. El camión se precipitó hasta el fondo del barranco, hecho un acordeón de lámina, mientras él quedaba en la carretera para contarlo. Las autoridades acudieron con maniobras de rescate, pero el rescate más importante ya lo había ejecutado el propio protagonista con sus dos piernas y una milésima de segundo de lucidez.

Permítannos rendir homenaje a esa capacidad de reacción, tan rara en estos tiempos. Porque miren nomás las metáforas: en Michoacán todos vamos, de una u otra forma, en un camión que perdió los frenos —el de la inseguridad, el de los baches que la lluvia se lleva, el de las promesas de campaña— y muy pocos tienen el temple de saltar a tiempo. La mayoría se aferra al volante repitiendo 'ya va a agarrar', 'seguro reacciona en la próxima curva', hasta que la curva se acaba. Ricardo no. Ricardo entendió física, geografía y destino en un solo movimiento, y por eso hoy tiene 24 años y un futuro, en lugar de una placa conmemorativa.

Ojalá cundiera el ejemplo. Ojalá tanto funcionario que ve venir el precipicio de un problema aprendiera del operador de Tacámbaro: que a veces la sabiduría no está en seguir manejando el aparato descompuesto, sino en soltar a tiempo. El camión, por cierto, quedó en el fondo de la barranca. Pero el chofer salió caminando, y en una semana con noticias tan sombrías, un joven que camina es todo un titular de esperanza. Salud por él y por sus reflejos.