La cruda mundialista: la ciudad despierta con confeti en el pelo, la cuenta sin pagar y un perro con abogado
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Se acabó el Mundial y la Ciudad de México amaneció como cualquier hijo de vecino después de una fiesta que le salió carísima: con la sala hecha un tiradero, con gente formada cobrando favores y con la incómoda pregunta de quién va a pagar la cuenta que dejó el organizador que ya se fue en su avión privado.
Empecemos por lo bonito, porque siempre hay que empezar por lo bonito. La jefa de Gobierno anunció que a más tardar en la segunda quincena de septiembre los policías capitalinos recibirán un estímulo económico extraordinario por su desempeño durante la justa. Superada, dijo, 'la prueba de seguridad más exigente en décadas'. Traducción vecinal: la ciudad se portó impecable frente a los invitados, como cuando llega la suegra y de pronto todos sabemos dónde estaba el trapeador. El bono es justo —las desveladas y las jornadas eternas existieron—, aunque uno no puede evitar preguntarse por qué el reconocimiento a 'la imagen de una urbe segura y hospitalaria' tarda hasta septiembre en llegar a la quincena, cuando la imagen ya le dio la vuelta al mundo en tiempo real.
Y hablando de imagen: la capital presume 3 millones 675 mil 349 empleos afiliados al IMSS, la entidad con más trabajadores del país, con más de cien mil plazas nuevas en el mes mundialista. Cifra redonda, presumible, digna de conferencia. El detalle es que en el mismo mes se perdieron casi trece mil fuentes de trabajo, dato que suele viajar en el asiento de atrás del comunicado, calladito, sin cinturón. Es la contabilidad emocional de siempre: se anuncia el gol y se guarda en el cajón el autogol.
Mientras tanto, el Zócalo se quita el disfraz. Adiós al Fan Fest: la plancha regresa a ser lo que es, un rectángulo enorme donde ahora ya no habrá pantallas gigantes ni corear goles, sino la nostalgia de quienes gritaron abrazados de un desconocido. La fiesta se levanta el mantel y todos fingimos que no pasó nada.
Pero no todo se recoge tan fácil. La FGR confirmó que investiga la cena privada que la FIFA organizó en el Castillo de Chapultepec, luego de una denuncia de investigadores del INAH; y el propio instituto decidió mantener bajo reserva el comprobante del pago por usar el recinto histórico, argumentando que forma parte de la carpeta en curso. O sea: hubo banquete de gala en el balcón donde estudiaron los Niños Héroes, y ahora nadie encuentra el ticket. La resaca más elegante de la temporada: cena de manteles largos, sobremesa con la Fiscalía.
Y para cerrar el capítulo de las obras 'del Mundial', se alistan los últimos detalles para inaugurar la conexión entre el Metro Chabacano y la Calzada Flotante. La entrega ocurrirá casi dos meses después de la fecha límite: se esperaba lista antes del 11 de junio, es decir, antes de que empezara el Mundial para el que se hizo. Es la puntualidad chilanga en su forma más pura: la obra del festejo llega cuando ya se guardaron las cornetas.
Fuera de la capital, la República también hace su propia cruda. El Tren Interoceánico —esa Línea Z que iba a rescatar al sureste— promedia un accidente cada 45 días desde su inauguración, entre deslaves, descarrilamientos y arrollamientos, según un informe interno. Y por si el diagnóstico faltaba de sarcasmo, la administración del ferrocarril avaló como 'factible' comprar locomotoras usadas para pasajeros y carga. Nada dice 'proyecto emblemático de nación' como estrenar un tren de segunda mano.
Mención especial para la ciencia patria: la presidenta anunció que en dos semanas se liberarán millones de moscas estériles para combatir al gusano barrenador y reabrir la frontera ganadera. Sí, leyó bien: contra la plaga, más insectos. Es la homeopatía aplicada a la ganadería —lo semejante cura lo semejante— y ojalá funcione, porque suena a que el remedio y la enfermedad van a compartir Uber.
Pero el verdadero héroe del día tiene cuatro patas. Un juez otorgó pensión alimentaria a Lucas, un perrito cuyos dueños se separaron: recibirá 700 pesos mensuales más veterinario. Aplausos: en un país donde a millones de bípedos les cuesta cobrar la pensión, Lucas ya tiene abogado, resolución judicial y flujo garantizado. Que nadie diga que la justicia mexicana no muerde. La ciudad se despide del Mundial, guarda el confeti, esconde la cuenta y aprende la lección del año: el que quiera estabilidad económica, que se porte como Lucas.
Empecemos por lo bonito, porque siempre hay que empezar por lo bonito. La jefa de Gobierno anunció que a más tardar en la segunda quincena de septiembre los policías capitalinos recibirán un estímulo económico extraordinario por su desempeño durante la justa. Superada, dijo, 'la prueba de seguridad más exigente en décadas'. Traducción vecinal: la ciudad se portó impecable frente a los invitados, como cuando llega la suegra y de pronto todos sabemos dónde estaba el trapeador. El bono es justo —las desveladas y las jornadas eternas existieron—, aunque uno no puede evitar preguntarse por qué el reconocimiento a 'la imagen de una urbe segura y hospitalaria' tarda hasta septiembre en llegar a la quincena, cuando la imagen ya le dio la vuelta al mundo en tiempo real.
Y hablando de imagen: la capital presume 3 millones 675 mil 349 empleos afiliados al IMSS, la entidad con más trabajadores del país, con más de cien mil plazas nuevas en el mes mundialista. Cifra redonda, presumible, digna de conferencia. El detalle es que en el mismo mes se perdieron casi trece mil fuentes de trabajo, dato que suele viajar en el asiento de atrás del comunicado, calladito, sin cinturón. Es la contabilidad emocional de siempre: se anuncia el gol y se guarda en el cajón el autogol.
Mientras tanto, el Zócalo se quita el disfraz. Adiós al Fan Fest: la plancha regresa a ser lo que es, un rectángulo enorme donde ahora ya no habrá pantallas gigantes ni corear goles, sino la nostalgia de quienes gritaron abrazados de un desconocido. La fiesta se levanta el mantel y todos fingimos que no pasó nada.
Pero no todo se recoge tan fácil. La FGR confirmó que investiga la cena privada que la FIFA organizó en el Castillo de Chapultepec, luego de una denuncia de investigadores del INAH; y el propio instituto decidió mantener bajo reserva el comprobante del pago por usar el recinto histórico, argumentando que forma parte de la carpeta en curso. O sea: hubo banquete de gala en el balcón donde estudiaron los Niños Héroes, y ahora nadie encuentra el ticket. La resaca más elegante de la temporada: cena de manteles largos, sobremesa con la Fiscalía.
Y para cerrar el capítulo de las obras 'del Mundial', se alistan los últimos detalles para inaugurar la conexión entre el Metro Chabacano y la Calzada Flotante. La entrega ocurrirá casi dos meses después de la fecha límite: se esperaba lista antes del 11 de junio, es decir, antes de que empezara el Mundial para el que se hizo. Es la puntualidad chilanga en su forma más pura: la obra del festejo llega cuando ya se guardaron las cornetas.
Fuera de la capital, la República también hace su propia cruda. El Tren Interoceánico —esa Línea Z que iba a rescatar al sureste— promedia un accidente cada 45 días desde su inauguración, entre deslaves, descarrilamientos y arrollamientos, según un informe interno. Y por si el diagnóstico faltaba de sarcasmo, la administración del ferrocarril avaló como 'factible' comprar locomotoras usadas para pasajeros y carga. Nada dice 'proyecto emblemático de nación' como estrenar un tren de segunda mano.
Mención especial para la ciencia patria: la presidenta anunció que en dos semanas se liberarán millones de moscas estériles para combatir al gusano barrenador y reabrir la frontera ganadera. Sí, leyó bien: contra la plaga, más insectos. Es la homeopatía aplicada a la ganadería —lo semejante cura lo semejante— y ojalá funcione, porque suena a que el remedio y la enfermedad van a compartir Uber.
Pero el verdadero héroe del día tiene cuatro patas. Un juez otorgó pensión alimentaria a Lucas, un perrito cuyos dueños se separaron: recibirá 700 pesos mensuales más veterinario. Aplausos: en un país donde a millones de bípedos les cuesta cobrar la pensión, Lucas ya tiene abogado, resolución judicial y flujo garantizado. Que nadie diga que la justicia mexicana no muerde. La ciudad se despide del Mundial, guarda el confeti, esconde la cuenta y aprende la lección del año: el que quiera estabilidad económica, que se porte como Lucas.