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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 26 de julio de 2026

Contra el gusano, más moscas: la estrategia sanitaria que suena a fábula pero es ciencia

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Contra el gusano, más moscas: la estrategia sanitaria que suena a fábula pero es ciencia
La presidenta anunció que en aproximadamente dos semanas comenzará la liberación de millones de moscas estériles para combatir al gusano barrenador del ganado y acelerar la reapertura de la frontera con Estados Unidos para las exportaciones pecuarias. Y sí, la primera reacción de cualquier ciudadano de a pie es parpadear dos veces: ¿la solución a un problema de plaga es soltar todavía más bichos? Bienvenidos a la ciencia, donde las cosas que suenan a broma resultan ser la mejor idea del salón.

La técnica, para quien apenas se entera, es real y probada: se crían en laboratorio machos de la propia especie causante del gusano barrenador, se les esteriliza con radiación y se les libera al ambiente. Estos galanes estériles compiten por las hembras, ellas se aparean sin obtener descendencia y, generación tras generación, la plaga se colapsa sola. Es control biológico de manual, no ocurrencia de sobremesa. Elegante, silenciosa y, hay que decirlo, tremendamente irónica: se combate una invasión de insectos con un ejército de insectos que solo van a fracasar románticamente.

Aun así, uno no puede evitar saborear el absurdo poético del asunto. México va a producir y soltar millones de moscas —esterilizadas, eso sí, muy formales— para que revoloteen por el campo cumpliendo la más triste de las misiones: buscar pareja sin posibilidad de dejar herederos. Es el sacrificio patriótico menos reconocido de la temporada. Ni monumento les van a hacer.

Detrás de la anécdota hay dinero muy serio. La estrategia forma parte de un plan sanitario acordado con Estados Unidos, que confirmó la reapertura escalonada de las importaciones de ganado mexicano tras meses de restricciones por la plaga. Es decir, de estas moscas depende que la carne nacional vuelva a cruzar la frontera y que miles de ganaderos dejen de rezar cada mañana. El chiste, aquí, tiene consecuencias económicas de peso completo.

Lo que queda es la imagen mental, que no tiene precio: mientras los grandes discursos hablan de soberanía, comercio y relaciones bilaterales, el verdadero operativo lo llevan a cabo millones de moscas condenadas a la soltería por decreto federal. La geopolítica del sureste ganadero, resuelta a punta de citas frustradas.

Así que la próxima vez que le zumbe una mosca en la comida, respire hondo antes de matarla: podría ser un servidor público en misión especial, un héroe estéril del comercio exterior mexicano, cumpliendo con el país de la única manera que le permitieron. Ojalá el plan funcione, porque de él depende algo mucho más grande que una nota curiosa. Y porque, seamos honestos, pocas veces la solución a un problema nacional ha sonado tan a fábula de Esopo con presupuesto federal.