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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 27 de julio de 2026

Placas de pergamino: solo 88 chihuahuenses aceptaron el regalo del gobierno

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Placas de pergamino: solo 88 chihuahuenses aceptaron el regalo del gobierno
Existe una forma muy chihuahuense de decir "no, gracias": no ir. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con el programa de reposición gratuita de placas defectuosas. El secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo, informó con evidente frustración contenida que, en todo el estado, únicamente 88 propietarios de vehículos acudieron a cambiar sus láminas dañadas o ilegibles. Ochenta y ocho. En una entidad con más de un millón de hogares y coches por todas partes.

El detalle no es menor: hablamos de placas que se despintaron solitas, que perdieron color o cuyos caracteres ya no se distinguen, un desperfecto que ni siquiera fue culpa del automovilista. Hacienda, en un gesto poco frecuente, habilitó un esquema para sustituirlas sin cobrar. Gratis. Sin trámite oculto. Y aun así, la respuesta ciudadana fue la de un adolescente al que le dicen que ordene su cuarto: silencio absoluto.

Uno entiende la lógica popular. Ir a cambiar la placa implica formarse, sacar cita, invertir una mañana y confiar en que "gratis" siga siendo gratis al llegar a la ventanilla. Contra todo eso, la lámina medieval que uno trae puesta parece un precio razonable. Total, mientras la patrulla no se detenga a leerla con lupa, ahí sigue el coche, orgulloso de su matrícula ilegible.

El problema es que una placa que no se lee es, para efectos prácticos, un coche fantasma: no lo identifican las cámaras, no lo distingue nadie, no existe. En una época de "montachoques" y de plataformas de vigilancia que presumen ubicar sospechosos, circular con una placa borrosa es casi un acto de rebeldía tecnológica.

Granillo insiste, con la paciencia del maestro que repite la tarea, en que la reposición sigue abierta. La pregunta es si el chihuahuense responderá antes o después de que la lámina termine de blanquearse por completo. Apostamos por lo segundo. Aquí las cosas se atienden cuando ya no hay de otra, nunca cuando todavía se puede.