Poniente 5: el bulevar que resolverá el tráfico que él mismo va a inventar
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Chihuahua tiene una relación complicada con sus vialidades: pasamos más de cinco horas a la semana atorados —según el propio IMPLAN, con el Periférico de la Juventud como campeón indiscutible del embotellamiento— y aun así seguimos soñando con la siguiente gran obra que, esta vez sí, lo va a solucionar todo. La estrella del momento es el bulevar Poniente 5, sobre el trazo del Luis H. Álvarez, para el cual el Ayuntamiento pide un crédito de 150 millones de pesos solo para arrancar su primera etapa.
El arquitecto Rodrigo Revilla, del colectivo Chihuahua en Bicicleta, salió con un documento aguafiestas titulado "¿Otro periférico?" en el que advierte lo que muchos sospechaban: la obra no resuelve el tráfico actual, sino el que la propia vialidad va a generar cuando habilite nuevos desarrollos inmobiliarios en la periferia. Es decir, un proyecto que primero crea el problema para luego venderse como su solución. La serpiente que se muerde la cola, pero con crédito bancario y pasivos que —señala Revilla— ni siquiera han sido cuantificados ante el Congreso.
Del otro lado, el PT defiende que Poniente 5 "traerá más beneficios que daños", aunque reconoce, en un rasgo de honestidad involuntaria, que "la especulación inmobiliaria sea un riesgo". En el diccionario político local, esa frase equivale a decir: sabemos exactamente qué va a pasar, pero preferimos no pensarlo mucho.
El detalle jugoso es que el propio Plan de Desarrollo Urbano 2040 del Implan pide justo lo contrario: consolidar una ciudad compacta, densa, con mejor transporte. O sea que el Municipio le pediría prestado dinero para hacer una obra que contradice su propio plan de planeación. Muy chihuahuense: tenemos el mapa, sabemos a dónde queremos ir, y aun así agarramos el camino largo con caseta.
Mientras el Congreso decide si aprueba el crédito, el automovilista promedio sigue meditando la vida sobre el Periférico, calculando que para cuando el Poniente 5 esté listo, ya habrá otro proyecto prometiendo salvarnos de este. El futuro llega, en Chihuahua, siempre con un embudo adelante.
El arquitecto Rodrigo Revilla, del colectivo Chihuahua en Bicicleta, salió con un documento aguafiestas titulado "¿Otro periférico?" en el que advierte lo que muchos sospechaban: la obra no resuelve el tráfico actual, sino el que la propia vialidad va a generar cuando habilite nuevos desarrollos inmobiliarios en la periferia. Es decir, un proyecto que primero crea el problema para luego venderse como su solución. La serpiente que se muerde la cola, pero con crédito bancario y pasivos que —señala Revilla— ni siquiera han sido cuantificados ante el Congreso.
Del otro lado, el PT defiende que Poniente 5 "traerá más beneficios que daños", aunque reconoce, en un rasgo de honestidad involuntaria, que "la especulación inmobiliaria sea un riesgo". En el diccionario político local, esa frase equivale a decir: sabemos exactamente qué va a pasar, pero preferimos no pensarlo mucho.
El detalle jugoso es que el propio Plan de Desarrollo Urbano 2040 del Implan pide justo lo contrario: consolidar una ciudad compacta, densa, con mejor transporte. O sea que el Municipio le pediría prestado dinero para hacer una obra que contradice su propio plan de planeación. Muy chihuahuense: tenemos el mapa, sabemos a dónde queremos ir, y aun así agarramos el camino largo con caseta.
Mientras el Congreso decide si aprueba el crédito, el automovilista promedio sigue meditando la vida sobre el Periférico, calculando que para cuando el Poniente 5 esté listo, ya habrá otro proyecto prometiendo salvarnos de este. El futuro llega, en Chihuahua, siempre con un embudo adelante.