Hasta los templos le deben al SIAPA: cuando ni el agua bendita se paga sola
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El agua tapatía tiene fama de arrastrar de todo desde Chapala, pero esta semana sumó un ingrediente inesperado a su viaje: la mora divina. El Cardenal de Guadalajara reconoció que alrededor de 30 templos de la Arquidiócesis mantienen adeudos con el SIAPA. Para tranquilidad de los fieles, aclaró que son 30 de aproximadamente 600 templos, no vaya a pensarse que la feligresía completa anda en números rojos con el recibo del agua.
La defensa fue tan honesta que casi conmueve: existe la intención de pagar, pero muchos templos no cuentan con recursos. Y uno lo entiende, sinceramente. Es complicado sostener el flujo de caja cuando tu modelo de negocio consiste en repartir agua bendita de manera gratuita mientras el organismo operador te cobra la del grifo a precio de mercado. Ahí hay una asimetría teológica que ninguna homilía resuelve.
El momento no pudo ser más oportuno, porque el SIAPA justo lanzó su gran promoción de temporada: un decreto que perdona hasta el 100% de recargos e intereses moratorios a quien liquide antes del 31 de octubre. Le llamaron una especie de Buen Fin. Así que los 30 templos tienen ante sí una oportunidad histórica: saldar cuentas con descuento y, de paso, demostrar que la fe mueve montañas, pero los convenios de pago mueven medidores.
Eso sí, conviene que negocien pronto y en serio, porque el mismo decreto trae su cláusula de realidad: quien ya firmó convenio y lo dejó botado, no entra a la fiesta del perdón. Y si algo sabemos en esta ciudad es que el 'ahorita pago' es doctrina extendida, practicada por igual en parroquias, negocios y hogares. El purgatorio del SIAPA no discrimina credos.
La estampa final es de un surrealismo muy jalisciense: en un estado donde el Río Santiago echa espuma, donde el norte de Zapopan huele a lo que no debe y donde la red tiene más de siete décadas repartiendo sedimentos, resulta que hasta las casas de Dios están atoradas con la cuenta. Que se pongan al corriente, por caridad. Aunque sea milagro, aquí el agua no se paga sola.
La defensa fue tan honesta que casi conmueve: existe la intención de pagar, pero muchos templos no cuentan con recursos. Y uno lo entiende, sinceramente. Es complicado sostener el flujo de caja cuando tu modelo de negocio consiste en repartir agua bendita de manera gratuita mientras el organismo operador te cobra la del grifo a precio de mercado. Ahí hay una asimetría teológica que ninguna homilía resuelve.
El momento no pudo ser más oportuno, porque el SIAPA justo lanzó su gran promoción de temporada: un decreto que perdona hasta el 100% de recargos e intereses moratorios a quien liquide antes del 31 de octubre. Le llamaron una especie de Buen Fin. Así que los 30 templos tienen ante sí una oportunidad histórica: saldar cuentas con descuento y, de paso, demostrar que la fe mueve montañas, pero los convenios de pago mueven medidores.
Eso sí, conviene que negocien pronto y en serio, porque el mismo decreto trae su cláusula de realidad: quien ya firmó convenio y lo dejó botado, no entra a la fiesta del perdón. Y si algo sabemos en esta ciudad es que el 'ahorita pago' es doctrina extendida, practicada por igual en parroquias, negocios y hogares. El purgatorio del SIAPA no discrimina credos.
La estampa final es de un surrealismo muy jalisciense: en un estado donde el Río Santiago echa espuma, donde el norte de Zapopan huele a lo que no debe y donde la red tiene más de siete décadas repartiendo sedimentos, resulta que hasta las casas de Dios están atoradas con la cuenta. Que se pongan al corriente, por caridad. Aunque sea milagro, aquí el agua no se paga sola.