Bendito el que llega en carro: un Guanajuato que reza al volante, madruga rumbo a 2027 y llora la cerveza derramada
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En Pénjamo pasó algo que la teoría económica no había contemplado: el gobierno regaló útiles escolares y los papeleros lo viven como tragedia griega. Laura y Alejandra, detrás del mostrador, cuentan que de una caja de 36 libretas apenas volaron dos, y que las listas escolares que antes dejaban entre 600 y 1,200 pesos hoy son un souvenir del pasado. En cualquier otro lugar, "útiles gratis para los niños" es una buena noticia; en la papelería de la esquina es el villano del año. Bienvenidos al Bajío, donde hasta la generosidad tiene damnificados con recibo de nómina.
Mientras tanto, en Cuerámaro, un señor ya levantó la mano. Faltan como año y medio para las elecciones de 2027, pero Alan López Martínez decidió que el que madruga, aunque nadie lo ande buscando todavía, avanza dos casillas. "Levantar la mano" es el nuevo "me apunto", ese gesto noble de quien se ofrece de voluntario para un puesto que aún no existe en el organigrama del deseo ciudadano. En Irapuato, por su parte, en el PAN presumen un proceso interno tan transparente que hasta piden carta de no antecedentes penales a los aspirantes. Que un partido tenga que aclarar por escrito que sus candidatos no son delincuentes dice mucho de las expectativas con las que arranca la temporada política.
En Acámbaro, más de 10 mil vehículos recibieron la bendición de San Cristóbal. Diez mil. En un estado donde el examen de manejo lo aprueba cualquiera con tal de sonreírle al de la ventanilla, encomendarse a un santo suena a plan de seguridad vial integral. Y no es descabellado: esa misma semana, en Irapuato, un conductor presuntamente ebrio se llevó entre las llantas varias camionetas y provocó que un hombre cayera desde un mirador. La fe no sobra cuando el volante lo agarra cualquiera.
Hablando de tragedias con matices: en la carretera Cortazar-Celaya volcó una camioneta cargada de cerveza. Sin heridos graves, aclaran las autoridades, aunque nada dicen del daño moral colectivo. Cientos de envases regados sobre el asfalto un domingo por la mañana: hay lutos que no salen en el parte médico pero se sienten en el alma del Bajío.
En León, doña Micaela —la señora de las lechugas del Carro Verde— resiste. Un brote de Cyclospora allá en Estados Unidos le espantó la clientela, como si el parásito se hubiera bajado del avión, agarrado un camión y venido directo a su puesto. Así funciona la globalización del miedo: estornuda Washington y en el mercado de León nadie compra lechuga.
El sector de la construcción, en cambio, no tiene santo ni parásito a quién culpar. La CMIC dice que 2026 ha sido de los años más complicados por la demora en liberar recursos para obra pública, y esperan que el segundo semestre "reactive" todo. La esperanza de un constructor guanajuatense es como la del aficionado que sueña con el regreso del fútbol profesional a Salamanca: eterna, renovable y siempre para el próximo torneo.
En Salamanca, además, la Canaco descubrió que hasta 30% de lo que se vende es pirata. Uno de cada tres tenis, playeras o cargadores es apócrifo, y piden la intervención de las autoridades como si acabaran de enterarse. En el tianguis nadie se sorprende: la piratería es el único ramo que sí liberó sus recursos a tiempo.
Y para cerrar con un aplauso a la eficiencia institucional: en Celaya reactivaron el kiosco digital para consultar fichas de personas desaparecidas… después de un año descompuesto. Un año entero. La herramienta pensada para la urgencia estuvo apagada el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al sol. Ahora funciona, y eso —en este contexto— hasta lo festejamos, con el nudo en la garganta de saber para qué se necesita.
Guanajuato de esta semana: reza al volante, madruga rumbo a 2027, llora la cerveza, esquiva la lechuga y espera —con mucha fe— que la obra pública, el kiosco y la puntualidad lleguen algún día a tiempo. Amén, y que San Cristóbal nos agarre confesados.
Mientras tanto, en Cuerámaro, un señor ya levantó la mano. Faltan como año y medio para las elecciones de 2027, pero Alan López Martínez decidió que el que madruga, aunque nadie lo ande buscando todavía, avanza dos casillas. "Levantar la mano" es el nuevo "me apunto", ese gesto noble de quien se ofrece de voluntario para un puesto que aún no existe en el organigrama del deseo ciudadano. En Irapuato, por su parte, en el PAN presumen un proceso interno tan transparente que hasta piden carta de no antecedentes penales a los aspirantes. Que un partido tenga que aclarar por escrito que sus candidatos no son delincuentes dice mucho de las expectativas con las que arranca la temporada política.
En Acámbaro, más de 10 mil vehículos recibieron la bendición de San Cristóbal. Diez mil. En un estado donde el examen de manejo lo aprueba cualquiera con tal de sonreírle al de la ventanilla, encomendarse a un santo suena a plan de seguridad vial integral. Y no es descabellado: esa misma semana, en Irapuato, un conductor presuntamente ebrio se llevó entre las llantas varias camionetas y provocó que un hombre cayera desde un mirador. La fe no sobra cuando el volante lo agarra cualquiera.
Hablando de tragedias con matices: en la carretera Cortazar-Celaya volcó una camioneta cargada de cerveza. Sin heridos graves, aclaran las autoridades, aunque nada dicen del daño moral colectivo. Cientos de envases regados sobre el asfalto un domingo por la mañana: hay lutos que no salen en el parte médico pero se sienten en el alma del Bajío.
En León, doña Micaela —la señora de las lechugas del Carro Verde— resiste. Un brote de Cyclospora allá en Estados Unidos le espantó la clientela, como si el parásito se hubiera bajado del avión, agarrado un camión y venido directo a su puesto. Así funciona la globalización del miedo: estornuda Washington y en el mercado de León nadie compra lechuga.
El sector de la construcción, en cambio, no tiene santo ni parásito a quién culpar. La CMIC dice que 2026 ha sido de los años más complicados por la demora en liberar recursos para obra pública, y esperan que el segundo semestre "reactive" todo. La esperanza de un constructor guanajuatense es como la del aficionado que sueña con el regreso del fútbol profesional a Salamanca: eterna, renovable y siempre para el próximo torneo.
En Salamanca, además, la Canaco descubrió que hasta 30% de lo que se vende es pirata. Uno de cada tres tenis, playeras o cargadores es apócrifo, y piden la intervención de las autoridades como si acabaran de enterarse. En el tianguis nadie se sorprende: la piratería es el único ramo que sí liberó sus recursos a tiempo.
Y para cerrar con un aplauso a la eficiencia institucional: en Celaya reactivaron el kiosco digital para consultar fichas de personas desaparecidas… después de un año descompuesto. Un año entero. La herramienta pensada para la urgencia estuvo apagada el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al sol. Ahora funciona, y eso —en este contexto— hasta lo festejamos, con el nudo en la garganta de saber para qué se necesita.
Guanajuato de esta semana: reza al volante, madruga rumbo a 2027, llora la cerveza, esquiva la lechuga y espera —con mucha fe— que la obra pública, el kiosco y la puntualidad lleguen algún día a tiempo. Amén, y que San Cristóbal nos agarre confesados.