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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 14 de agosto, 2026
Jalisco Nota 16 de junio de 2026

El G7 resuelve la paz mundial desde un hotel con vista al lago (otra vez)

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El G7 resuelve la paz mundial desde un hotel con vista al lago (otra vez)
Buenas noticias para la humanidad: los siete países más poderosos del planeta volvieron a juntarse para arreglar el mundo, y esta vez lo hicieron desde un lujoso hotel en una colina de Évian con vistas al lago Léman y a la vecina Suiza. Porque si algo enseña la historia, es que los conflictos en Irán y Ucrania se entienden mejor con una copa en la mano y el reflejo de los Alpes en el agua.

La agenda es ambiciosa, casi tan ambiciosa como un político tapatío prometiendo arreglar la Avenida López Mateos: paz, estabilidad y diálogo en las zonas en conflicto. Para eso invitaron a Volodimir Zelenski y a mandatarios del mundo árabe, en una recepción oficial que el presidente francés Emmanuel Macron y su esposa Brigitte ofrecieron con la calidez de quien recibe a los compadres en una carne asada, solo que con sommelier en lugar de cuñado encargado del carbón.

Uno admira el método. Mientras en Guadalajara llevamos décadas sin resolver el tema del agua, ellos planean resolver dos guerras en un fin de semana, entre el desayuno continental y la foto familiar. Y es que nada dice 'estabilidad para las zonas en conflicto' como siete líderes parados frente a un lago suizo, sonriendo para la cámara con la solemnidad de un quinceañero posando junto al pastel.

Hay que reconocerles la consistencia. Cumbre tras cumbre, el G7 nos demuestra que ningún problema es tan grave que no pueda discutirse en un entorno con vista panorámica. Imagínese usted la lógica trasladada a Jalisco: que los baches de Tlaquepaque se resolvieran convocando una cumbre en un hotel boutique de Tlajomulco, con recepción oficial, brindis y mandatarios invitados que asienten gravemente mientras nadie tapa nada.

El detalle entrañable es la geografía. Eligieron Évian, junto a Suiza, ese país que se ha mantenido tan estable precisamente por mantenerse cómodamente al margen. Es la versión internacional de organizar la junta vecinal de seguridad afuera del fraccionamiento amurallado: cerquita del problema, pero del lado correcto de la barda.

Se habló de paz. Se habló de diálogo. Se habló, sobre todo, de lo bonita que estaba la vista. Y al final, como en toda buena cumbre, lo importante no es lo que se resuelve, sino la fotografía: siete trajes impecables, una colina, un lago, y la tranquilizadora sensación de que, en algún momento entre el aperitivo y la cena, alguien anotó en una servilleta la solución a Ucrania.

Nosotros, desde acá, nomás observamos con la humildad del que no tiene lago ni Alpes, apenas el Lago de Chapala que tampoco anda en su mejor momento. Quizá ese sea el verdadero secreto del G7: que la paz mundial, como el buen tequila, se sirve mejor con hielo y vista al horizonte. Salud, señores. Que las zonas en conflicto se enteren a su debido tiempo.