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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 27 de julio de 2026

El agua no llega, pero la 'honestidad intelectual' se desborda

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El agua no llega, pero la 'honestidad intelectual' se desborda
En la Ciudad de México hay recursos que escasean y otros que abundan. El agua, según en qué colonia y qué mes, escasea. La "honestidad intelectual", en cambio, corre a chorros. Lo confirmó esta semana el titular de la Secretaría de Gestión Integral del Agua, quien, ante las dudas sobre el gasto en obras hidráulicas, ofreció una frase para el bronce: "hasta el momento sí hay honestidad intelectual".

El pleito va así. El emecista Salomón Chertorivski cuestionó públicamente el manejo de recursos para obras hidráulicas. Diputados de Morena en el Congreso capitalino lo acusaron de desinformar sin presentar prueba de un presunto desvío, exigieron a Movimiento Ciudadano responsabilizarse "por mentir" y hasta pidieron una disculpa. De por medio, una reunión donde el funcionario, dijeron, explicó "a detalle" el presupuesto, y la conclusión oficial de que no se ha demostrado que se use mal "un solo peso".

Uno agradece la claridad, aunque la categoría estrella merezca un análisis semántico. Porque "honestidad intelectual" es una expresión maravillosamente resbaladiza: no es honestidad a secas, es honestidad con posgrado, honestidad de la que se argumenta en foro. Suena a que los datos están, pero requieren que uno los entienda bien para no malpensar. En una ciudad donde el agua se va por tandeo, saber que la transparencia sí fluye —al menos intelectualmente— es un consuelo húmedo.

El formato tampoco defrauda: es el clásico del año preelectoral. Uno acusa, el otro exige pruebas, el tercero pide disculpas, y todos salen en la foto igual de indignados. La discusión de fondo —cuánto cuesta y en qué se gasta el dinero del agua en la capital— corre el riesgo de ahogarse en el intercambio de adjetivos. "Ahí están todos los datos públicos", dicen. Perfecto. Los ciudadanos, que somos de mente concreta, preferiríamos verlos escurrir por la llave más que por el micrófono.

Quede claro: nadie aquí acusa a nadie de nada. Las autoridades dicen que no hay un peso mal usado y que la información es pública; que así sea y que la revisen quienes deban. Lo único que pedimos, con humildad de vecino que carga cubetas, es que la próxima vez que abramos la llave salga tanta agua como salió esta semana de "honestidad intelectual". Con eso llenábamos el tinaco hasta septiembre.