El SIAPA te descuenta el agua sucia y en la misma ventanilla te cobra la que debes
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Digamos que en Jalisco inventamos un nuevo género literario: el recibo del agua. Un texto de suspenso, terror y realismo mágico, donde el color del líquido nunca es el prometido y el precio siempre sí. Después de meses de quejas por agua de tonalidades sospechosas en la zona metropolitana, el Congreso aprobó un dictamen para aplicar descuentos de hasta 80 por ciento a los afectados por la mala calidad del servicio, y el gobernador ya publicó el decreto correspondiente. Suena a justicia. Es, más bien, una disculpa con vale.
Porque conviene entender el mecanismo en su plena poesía. Primero te venden agua que, según los propios afectados, salía turbia. Tú la pagas completa, como buen ciudadano. Y meses después el sistema te devuelve una parte, no porque quiera, sino porque el escándalo obligó. Es el equivalente a que un restaurante te sirva un plato descompuesto, tú lo pagues, y a las semanas te manden una tarjetita de cortesía por el mareo.
Pero aquí viene lo mejor, el giro de tuerca que ningún guionista se atrevería a escribir. En paralelo, el SIAPA anda desesperado por recuperar una cartera vencida de más de veinte mil millones de pesos, y para lograrlo ofrece condonar hasta el 100 por ciento de recargos e intereses a quien liquide sus adeudos antes del 31 de octubre. Es decir: en la misma institución, con la misma ventanilla mental, te descuentan porque te dieron mal el servicio y te ruegan que pagues lo que debes. Generosidad bidireccional. Todos perdonándonos mutuamente mientras el agua sigue igual.
Y por si el cuadro necesitaba más humedad, catorce municipios del estado también mantienen adeudos con la Conagua, mientras el gobierno estatal le reclama a la Federación 232 millones de pesos pendientes. En Jalisco nadie tiene agua limpia, pero todos se deben dinero por ella. Es un ecosistema financiero perfecto: circula el billete, circula el reclamo, y lo único que no circula transparente es lo que sale de la llave. Aprovechen el descuento. Y si pueden, hiervan.
Porque conviene entender el mecanismo en su plena poesía. Primero te venden agua que, según los propios afectados, salía turbia. Tú la pagas completa, como buen ciudadano. Y meses después el sistema te devuelve una parte, no porque quiera, sino porque el escándalo obligó. Es el equivalente a que un restaurante te sirva un plato descompuesto, tú lo pagues, y a las semanas te manden una tarjetita de cortesía por el mareo.
Pero aquí viene lo mejor, el giro de tuerca que ningún guionista se atrevería a escribir. En paralelo, el SIAPA anda desesperado por recuperar una cartera vencida de más de veinte mil millones de pesos, y para lograrlo ofrece condonar hasta el 100 por ciento de recargos e intereses a quien liquide sus adeudos antes del 31 de octubre. Es decir: en la misma institución, con la misma ventanilla mental, te descuentan porque te dieron mal el servicio y te ruegan que pagues lo que debes. Generosidad bidireccional. Todos perdonándonos mutuamente mientras el agua sigue igual.
Y por si el cuadro necesitaba más humedad, catorce municipios del estado también mantienen adeudos con la Conagua, mientras el gobierno estatal le reclama a la Federación 232 millones de pesos pendientes. En Jalisco nadie tiene agua limpia, pero todos se deben dinero por ella. Es un ecosistema financiero perfecto: circula el billete, circula el reclamo, y lo único que no circula transparente es lo que sale de la llave. Aprovechen el descuento. Y si pueden, hiervan.