La ciudad se remodela: reconstruye a Fidel, cobra el predial y reubica hasta el último puesto de la Alameda
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Hay días en que la Ciudad de México amanece con espíritu de mudanza total: mueve estatuas, mueve ambulantes, mueve el tráfico a otra ruta y, de paso, mueve la mano para cobrar el predial. Hoy fue uno de esos días. Tomen asiento —donde puedan, porque las bancas de la Tabacalera están en obra— que aquí va el recuento.
Empecemos por lo monumental. El Gobierno capitalino anunció que volverá a construir las esculturas de Fidel Castro y el Che Guevara, aquellas que estaban sentadas muy quitadas de la pena en una banca de la plaza de San Carlos hasta que el año pasado las retiraron. Ahora regresan, pero en otro sitio 'para que no tengamos ya problemas de este tipo'. La jefa de Gobierno no quiso adelantar dónde, cuándo, de qué tamaño, de qué material, ni si volverán a estar sentaditos juntos. O sea: se confirma la reencarnación en bronce sin revelar la dirección. Nunca dos señores de barba habían generado tanto suspenso urbanístico. Bienvenidos al único bienestar que se anuncia primero y se ubica después.
Mientras el bronce hace fila para volver, otras personas hacen fila para irse. Unas 90 vendedoras que se instalan sobre avenida Juárez, junto a la Alameda, serán reubicadas en locales vacíos del Metro. El secretario de Gobierno lo dijo con la sobriedad de quien reparte cajones: podría reducirse 'mucho' el ambulantaje, aunque no precisó cuántos locales, ni en qué estaciones, ni en qué líneas, ni qué pasa con los demás puestos que los fines de semana desbordan el parque. Faltan tres colectivos, unas 50 personas, que se niegan a soltar la banqueta. La Alameda, en resumen, se vacía con la misma exactitud con que se ubican las estatuas: 'ya les diremos'.
Y como toda mudanza cuesta, la buena noticia fiscal: la ciudad recaudó más de 183 mil millones de pesos en el primer semestre, 12% arriba de lo previsto, gracias al predial y a la nómina. Traducción: usted cumplió. Como premio, extienden hasta septiembre la regularización con descuentos de hasta 50% en predial y agua, y hasta 90% en multas de tránsito viejas 'no graves'. Aquí el asterisco de oro: invadir el carril del Metrobús no entra en la promoción. Puede usted deber medio predial, pero el pecado de meterse al confinado no se perdona ni con indulgencia plenaria.
Hablando de moverse: la Línea 2 del Cablebús está cerrada y los usuarios de Santa Martha y Xalpa, que tardaban 20 minutos, ahora tardan 40 en el RTP sustituto. Es la única obra de movilidad que logró duplicar el tiempo de traslado sin cortar un solo listón. En Tlalpan, entretanto, la ciclovía cumple tres meses de trabajos y se ha convertido en pista de obstáculos: autos y motos la invaden para saltarse el tráfico y, en dos tramos, los ciclistas tienen que reinventar su ruta como si pedalear fuera un videojuego con niveles. Carril exclusivo, sí; exclusivo ¿para quién?, ese es el misterio.
En el Centro no todo es tránsito. Mientras una columna de humo alertaba a los vecinos por un incendio en una bodega de mochilas y maletas —sofocado sin heridos—, el tema del despojo seguía calentándose en frío: recuperar una propiedad invadida puede llevar hasta cinco años, las solicitudes de restitución subieron 60% en 2026 y hay invasores que reciben a los dueños con perros de ataque. Benito Juárez y Gustavo A. Madero encabezan la lista. Veinte víctimas fueron al Congreso: de sus casos, apenas tres han sido atendidos. Existe un 'gabinete de despojo', que suena a superhéroes pero por ahora rinde como trámite.
Y para no perder el humor gastronómico: en plena resaca mundialista —el Fan Fest del Zócalo sigue a medio desmontar, con adornos que se resisten a irse como los tres colectivos de la Alameda— apareció el Simitaco. Sí: tortillas con la silueta del Dr. Simi, Simitacos y Simienchiladas que hicieron fila a los capitalinos por comerse una caricatura. Porque si la ciudad puede reciclar a dos revolucionarios en bronce, bien puede reciclar a un personaje de farmacia en masa de maíz. Solo en esta capital el pasado, el ambulantaje y el antojo se reubican el mismo día. Y todos, tarde o temprano, pagan el predial.
Empecemos por lo monumental. El Gobierno capitalino anunció que volverá a construir las esculturas de Fidel Castro y el Che Guevara, aquellas que estaban sentadas muy quitadas de la pena en una banca de la plaza de San Carlos hasta que el año pasado las retiraron. Ahora regresan, pero en otro sitio 'para que no tengamos ya problemas de este tipo'. La jefa de Gobierno no quiso adelantar dónde, cuándo, de qué tamaño, de qué material, ni si volverán a estar sentaditos juntos. O sea: se confirma la reencarnación en bronce sin revelar la dirección. Nunca dos señores de barba habían generado tanto suspenso urbanístico. Bienvenidos al único bienestar que se anuncia primero y se ubica después.
Mientras el bronce hace fila para volver, otras personas hacen fila para irse. Unas 90 vendedoras que se instalan sobre avenida Juárez, junto a la Alameda, serán reubicadas en locales vacíos del Metro. El secretario de Gobierno lo dijo con la sobriedad de quien reparte cajones: podría reducirse 'mucho' el ambulantaje, aunque no precisó cuántos locales, ni en qué estaciones, ni en qué líneas, ni qué pasa con los demás puestos que los fines de semana desbordan el parque. Faltan tres colectivos, unas 50 personas, que se niegan a soltar la banqueta. La Alameda, en resumen, se vacía con la misma exactitud con que se ubican las estatuas: 'ya les diremos'.
Y como toda mudanza cuesta, la buena noticia fiscal: la ciudad recaudó más de 183 mil millones de pesos en el primer semestre, 12% arriba de lo previsto, gracias al predial y a la nómina. Traducción: usted cumplió. Como premio, extienden hasta septiembre la regularización con descuentos de hasta 50% en predial y agua, y hasta 90% en multas de tránsito viejas 'no graves'. Aquí el asterisco de oro: invadir el carril del Metrobús no entra en la promoción. Puede usted deber medio predial, pero el pecado de meterse al confinado no se perdona ni con indulgencia plenaria.
Hablando de moverse: la Línea 2 del Cablebús está cerrada y los usuarios de Santa Martha y Xalpa, que tardaban 20 minutos, ahora tardan 40 en el RTP sustituto. Es la única obra de movilidad que logró duplicar el tiempo de traslado sin cortar un solo listón. En Tlalpan, entretanto, la ciclovía cumple tres meses de trabajos y se ha convertido en pista de obstáculos: autos y motos la invaden para saltarse el tráfico y, en dos tramos, los ciclistas tienen que reinventar su ruta como si pedalear fuera un videojuego con niveles. Carril exclusivo, sí; exclusivo ¿para quién?, ese es el misterio.
En el Centro no todo es tránsito. Mientras una columna de humo alertaba a los vecinos por un incendio en una bodega de mochilas y maletas —sofocado sin heridos—, el tema del despojo seguía calentándose en frío: recuperar una propiedad invadida puede llevar hasta cinco años, las solicitudes de restitución subieron 60% en 2026 y hay invasores que reciben a los dueños con perros de ataque. Benito Juárez y Gustavo A. Madero encabezan la lista. Veinte víctimas fueron al Congreso: de sus casos, apenas tres han sido atendidos. Existe un 'gabinete de despojo', que suena a superhéroes pero por ahora rinde como trámite.
Y para no perder el humor gastronómico: en plena resaca mundialista —el Fan Fest del Zócalo sigue a medio desmontar, con adornos que se resisten a irse como los tres colectivos de la Alameda— apareció el Simitaco. Sí: tortillas con la silueta del Dr. Simi, Simitacos y Simienchiladas que hicieron fila a los capitalinos por comerse una caricatura. Porque si la ciudad puede reciclar a dos revolucionarios en bronce, bien puede reciclar a un personaje de farmacia en masa de maíz. Solo en esta capital el pasado, el ambulantaje y el antojo se reubican el mismo día. Y todos, tarde o temprano, pagan el predial.