El tobogán más grande del país y la transparencia más chiquita de la Sierra
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Hubo un día en que Chihuahua amaneció presumiendo récords. Que si el tobogán más grande del país en el nuevo parque del suroriente de Juárez, que doce mil personas, que un chorro de millones de pesos, que sin deuda y todo cubierto con recursos municipales. Honor a quien honor merece: por fin un funcionario nos resbala por algo que no es una promesa de campaña. El alcalde cortó el listón con esa sonrisa de quien sabe que un tobogán de catorce metros se inaugura una vez, pero se sube en redes sociales para siempre. La pregunta del día no es si los niños se divirtieron, sino quién frena allá abajo, porque a la velocidad que va la política juarense, ese tobogán bien podría desembocar directito en una candidatura.
Y hablando de velocidad: el mismo alcalde, que apenas inauguró el resbaladero, ya se prepara para resbalarse él. Anunció que pedirá licencia indefinida para enfocarse en sus aspiraciones dentro de su partido, no sin antes lanzar el inolvidable "no le aflojen" a su equipo. Conmovedor. El "no le aflojen" es la nueva forma elegante de decir "yo ya me voy, ustedes aguanten". Y mientras él pedía unidad y lamentaba los ataques internos, afuera del Congreso se daban un agarrón sus propios correligionarios: unos con lonas a favor, otros con cartulinas en contra, todos del mismo partido. Es la única manifestación del país donde los dos bandos se odian y militan en lo mismo. La cuarta transformación, pero en formato lucha libre, sin réferi y con público de Delicias traído de visita.
Como telón de fondo, la comparecencia por aquellos 118 millones de pesos de ISR que se le retuvieron a los trabajadores y tardaron en llegar al SAT. Buenas noticias, dicen: la deuda "bajó a treinta y tantos millones" gracias a un convenio. Aplausos. Es de esos logros donde uno debe felicitar a alguien por deber menos de lo que debía. En cualquier hogar chihuahuense eso se llama "ya casi salgo de la quincena", pero en lenguaje oficial se llama "reactivación de la corresponsabilidad institucional".
En la capital, la gobernadora repartió optimismo a granel. Lanzó el programa Impulso Chihuahua con 900 millones de pesos en créditos de hasta cinco melones para las mipymes, porque aquí "somos entrones y nos gusta jalar". Hermoso, siempre y cuando jalar no incluya jalar los plazos a 60 meses. Y el mismo día nos informó que el estado mejoró su percepción de seguridad —62.3% de confianza en la policía, presume— aunque casualmente también nos enteramos de que Chihuahua apareció en tercer lugar de homicidios en la mañanera. La respuesta oficial fue gloriosa: aquí "no se maquillan los datos". Por supuesto que no, gobernadora. Aquí los datos salen al natural, sin filtro, igual que nosotros a las dos de la tarde con cuarenta grados.
Pero si de transparencia hablamos, el premio del día se lo lleva el FONATUR, que confesó no tener la menor idea de cuántos visitantes, cuánta derrama ni qué inversiones hay en las Barrancas del Cobre, ese pequeño accidente geográfico cuatro veces más grande que el Gran Cañón. El fideicomiso sigue colgado del organismo federal, pero el organismo federal jura que de ese hijo no sabe nada. Es el deslinde más impresionante desde que su servidor le dijo a su mamá que la ventana ya estaba rota cuando llegamos.
Del lado de la convivencia social, Delicias nos regaló la nota antropológica del año: reforzarán operativos en el sector sur porque hay menores que se juntan en las plazas de 8:30 a 10:30 de la noche a agredirse a pedradas. Un horario crítico, dicen las autoridades, como si la pedrada tuviera agenda. Y el llamado a los papás a "imponer reglas" es entrañable, porque nada dice clase media chihuahuense como descubrir que el videojuego favorito de su hijo es lanzar piedras en formato presencial.
Mientras tanto, en Juárez multaron a casi siete mil "abusones" por meterse a las filas de los puentes internacionales sin formarse. Siete mil. Ese es el verdadero indicador del carácter fronterizo: pueden cerrarles medio mundo, pero nadie, nadie, va a permitir que el de atrás se les cuele en la línea. Y en Parral, fieles a la tradición, ya alistan la cabalgata de las Jornadas Villistas que partirá de la cuna de Villa rumbo a la ciudad donde lo mataron. Un recorrido turístico-existencial: del nacimiento a la balacera, todo en un fin de semana, con concentración motociclista incluida. Chihuahua, donde hasta el homenaje viene con moraleja.
Y hablando de velocidad: el mismo alcalde, que apenas inauguró el resbaladero, ya se prepara para resbalarse él. Anunció que pedirá licencia indefinida para enfocarse en sus aspiraciones dentro de su partido, no sin antes lanzar el inolvidable "no le aflojen" a su equipo. Conmovedor. El "no le aflojen" es la nueva forma elegante de decir "yo ya me voy, ustedes aguanten". Y mientras él pedía unidad y lamentaba los ataques internos, afuera del Congreso se daban un agarrón sus propios correligionarios: unos con lonas a favor, otros con cartulinas en contra, todos del mismo partido. Es la única manifestación del país donde los dos bandos se odian y militan en lo mismo. La cuarta transformación, pero en formato lucha libre, sin réferi y con público de Delicias traído de visita.
Como telón de fondo, la comparecencia por aquellos 118 millones de pesos de ISR que se le retuvieron a los trabajadores y tardaron en llegar al SAT. Buenas noticias, dicen: la deuda "bajó a treinta y tantos millones" gracias a un convenio. Aplausos. Es de esos logros donde uno debe felicitar a alguien por deber menos de lo que debía. En cualquier hogar chihuahuense eso se llama "ya casi salgo de la quincena", pero en lenguaje oficial se llama "reactivación de la corresponsabilidad institucional".
En la capital, la gobernadora repartió optimismo a granel. Lanzó el programa Impulso Chihuahua con 900 millones de pesos en créditos de hasta cinco melones para las mipymes, porque aquí "somos entrones y nos gusta jalar". Hermoso, siempre y cuando jalar no incluya jalar los plazos a 60 meses. Y el mismo día nos informó que el estado mejoró su percepción de seguridad —62.3% de confianza en la policía, presume— aunque casualmente también nos enteramos de que Chihuahua apareció en tercer lugar de homicidios en la mañanera. La respuesta oficial fue gloriosa: aquí "no se maquillan los datos". Por supuesto que no, gobernadora. Aquí los datos salen al natural, sin filtro, igual que nosotros a las dos de la tarde con cuarenta grados.
Pero si de transparencia hablamos, el premio del día se lo lleva el FONATUR, que confesó no tener la menor idea de cuántos visitantes, cuánta derrama ni qué inversiones hay en las Barrancas del Cobre, ese pequeño accidente geográfico cuatro veces más grande que el Gran Cañón. El fideicomiso sigue colgado del organismo federal, pero el organismo federal jura que de ese hijo no sabe nada. Es el deslinde más impresionante desde que su servidor le dijo a su mamá que la ventana ya estaba rota cuando llegamos.
Del lado de la convivencia social, Delicias nos regaló la nota antropológica del año: reforzarán operativos en el sector sur porque hay menores que se juntan en las plazas de 8:30 a 10:30 de la noche a agredirse a pedradas. Un horario crítico, dicen las autoridades, como si la pedrada tuviera agenda. Y el llamado a los papás a "imponer reglas" es entrañable, porque nada dice clase media chihuahuense como descubrir que el videojuego favorito de su hijo es lanzar piedras en formato presencial.
Mientras tanto, en Juárez multaron a casi siete mil "abusones" por meterse a las filas de los puentes internacionales sin formarse. Siete mil. Ese es el verdadero indicador del carácter fronterizo: pueden cerrarles medio mundo, pero nadie, nadie, va a permitir que el de atrás se les cuele en la línea. Y en Parral, fieles a la tradición, ya alistan la cabalgata de las Jornadas Villistas que partirá de la cuna de Villa rumbo a la ciudad donde lo mataron. Un recorrido turístico-existencial: del nacimiento a la balacera, todo en un fin de semana, con concentración motociclista incluida. Chihuahua, donde hasta el homenaje viene con moraleja.