Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 28 de julio de 2026

Nueva estrategia vial en la Nacional: al correlón se le orilla y se le pide que reflexione

Tamaño de letra
Nueva estrategia vial en la Nacional: al correlón se le orilla y se le pide que reflexione
En un giro que marcará un antes y un después en los manuales de seguridad vial del país, las autoridades de Monterrey revelaron su arma secreta contra los conductores 'correlones' de la Carretera Nacional: la charla motivacional. Tras una temporada de accidentes que dejó familias lesionadas, mujeres heridas y jóvenes fallecidos en esa vía, el alcalde Adrián de la Garza confirmó que los operativos continuarán. El protocolo, según la propia descripción oficial, es de una elegancia conmovedora: cuando se detecta a alguien excediendo el límite, 'se le orilla y se le hace ver su falta, exhortándolo a que baje la velocidad'.

Detengámonos ahí, porque hay poesía. 'Se le hace ver su falta.' No una multa, no un arresto, no un curso: se le hace ver. Como quien le enseña a un niño la mancha que dejó en la pared. Uno imagina al oficial acomodándose la gorra, mirando al correlón a los ojos y preguntándole con voz de tía en velorio: '¿Tú crees que así se maneja, mijo?'. Y el correlón, conmovido, prometiendo enmendarse hasta la siguiente curva, donde volverá a pisar el acelerador como si el sermón nunca hubiera ocurrido.

Por si la pedagogía verbal no bastara, en el Congreso local ya trabajan en el complemento perfecto: una iniciativa para instalar dispositivos inteligentes que le informen al conductor, en tiempo real, a qué velocidad va. Brillante. Porque si algo le falta a quien corre a 150 por hora en una curva prolongada no es prudencia ni conciencia de mortalidad: es un letrerito que le confirme el dato que su velocímetro ya le está gritando. Ahora el correlón podrá saber con precisión decimal la velocidad a la que ignora la recomendación de bajarle.

Mientras tanto, la Carretera Nacional sigue coleccionando percances con la constancia de un club de suscripción: choques contra muros de contención, contra bardas de piedra, contra camiones estacionados, contra todo lo que el asfalto ofrezca. Y la respuesta institucional oscila entre el exhorto cariñoso y el tablero informativo. Se agradece la fe en la naturaleza humana. Ojalá el correlón promedio también crea en ella lo suficiente para bajarle a la tantita antes de que el orillado sea otro, y no de manera voluntaria.