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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 29 de julio de 2026

El cerco que se tomó veinte minutos de descanso

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El cerco que se tomó veinte minutos de descanso
Hay muertes que la naturaleza escribe sola y hay muertes que la burocracia subraya con marcador. La de Oldie, la jirafa de más de veinte años del Zoológico de León, pertenece a las dos categorías al mismo tiempo, y ahí está el problema.

La versión oficial es biológicamente impecable: el animal intentó alcanzar una rama dentro de su albergue, se le atoró una pata y cayó. La directora del parque explicó, con lujo de tecnicismos, que levantar a un ejemplar de más de una tonelada es casi imposible y que por el tema del cuello se produce una regurgitación ruminal que va directo a la tráquea. Todo cierto. Todo triste. Todo inevitable, salvo por un pequeño paréntesis que la propia dirección deslizó como quien no quiere la cosa: hubo una falla eléctrica que dejó inactivo el cerco durante alrededor de veinte minutos.

Veinte minutos. El tiempo exacto que tarda uno en calentar el comal, discutir el marcador o buscar las llaves. En ese preciso lapso, el sistema de seguridad de un animal de una tonelada decidió tomarse un respiro. La dirección aclara que la zona no presenta, a simple vista, vulneraciones visibles, frase que merece un premio: significa que todo se ve bien excepto lo que salió mal.

La cosa se puso interesante cuando una regidora independiente del Cabildo leonés recordó en voz alta lo que nadie quería decir en voz baja: que este no es el primer animal que muere en el Zoo y que en ninguno de los casos anteriores se han fincado responsabilidades administrativas. Es decir, hay un historial, pero no hay firmas. Hay lamentaciones, pero no hay responsables. El expediente crece; la lista de culpables sigue en ayunas.

Como remate, el Zoológico anunció que revisará sus protocolos de emergencia. Es la coreografía institucional de siempre: primero ocurre la tragedia, luego el comunicado, luego la promesa de revisar lo que debió revisarse antes de la tragedia. En León ya sabemos bailarla de memoria. Ojalá que esta vez el protocolo incluya un foco de repuesto, porque a veces la diferencia entre un accidente y una negligencia son, literalmente, veinte minutos de luz.