Perros robot, Virgen blindada y agua que se despide: Nuevo León confía en la tecnología, en los milagros y en la buena fe del retrovisor
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Hay días en que Nuevo León parece una junta de vecinos que decidió resolver todos sus pendientes el mismo martes, y ninguno le salió bien del todo. Empecemos por la nota que sintetiza el espíritu del estado: San Pedro Garza García, el municipio que lleva 600 días consecutivos como el mejor percibido en seguridad del país, acaba de estrenar perros robot con cámaras y visión nocturna que patrullarán espacios públicos y mandarán todo al Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo. Cuatro 'C', porque en San Pedro hasta las siglas vienen premium. La imagen es contundente: un municipio con seis policías por cada mil habitantes, ocho accesos vigilados y ahora perros que no ladran, no muerden, no piden aguinaldo, pero sí traen visión nocturna. El detalle poético es que, según el propio alcalde, la extorsión telefónica sigue en pie pese a todo. Es decir: los perros robot ven en la oscuridad, pero el teléfono sigue sonando. Ningún gadget, por caro que sea, ha logrado colgarle a un extorsionador que marca desde quién sabe dónde.
De San Pedro nos mudamos al terreno de la fe. En el centro de Monterrey, un autobús de Transpaís que circulaba vacío rumbo a su resguardo protagonizó una carrera sin control que terminó con diez personas lesionadas, cuatro prensadas y una postal que ya recorrió las redes: una imagen de la Virgen de Guadalupe quedó intacta, a centímetros del concreto destruido y los fierros retorcidos. El chofer asegura que fallaron los frenos; el peritaje todavía no confirma nada. Lo que sí quedó confirmado, para la sabiduría popular, es que la Virgen aguantó lo que los frenos no. En una ciudad donde julio ya cobró al menos diez vidas por exceso de velocidad, el consuelo teológico es tan reconfortante como preocupante: encomendamos la seguridad vial a la intercesión celestial porque la mecánica quedó de vacaciones.
Y hablando de velocidad, la Carretera Nacional se convirtió en el gran expediente colectivo. Diputados locales y federales exhortan a municipalizar los tramos urbanos; Santiago quiere hacerse cargo de sus 26 kilómetros donde ya van 15 fallecidos en el año; el alcalde de Monterrey promete que los operativos contra 'correlones' seguirán. El método estrella para frenar a quien va a 140 por hora es, atención, orillarlo y 'hacerle ver su falta'. Uno imagina la escena: un conductor que acaba de rebasar en curva, ahora recibiendo una charla motivacional sobre la finitud de la existencia. Si con eso baja la velocidad, propongamos también resolver el crimen organizado exhortándolo a la reflexión.
En el capítulo del absurdo institucional, la Suprema Corte le ordenó al Congreso de Nuevo León aprobar la reforma de transparencia y, en el mismo acto, desaparecer el INFONL, el instituto estatal de transparencia, antes del 20 de diciembre. Léase de nuevo, despacio: para armonizar la transparencia hay que extinguir al organismo que se dedicaba a la transparencia. Es la clase de trámite que solo tiene sentido en un país donde para simplificar creamos una comisión, y para transparentar apagamos la luz. El Congreso tiene hasta diciembre para hacer desaparecer al INFONL con toda transparencia, esperemos que avisando.
Mientras tanto, El Cuchillo, la presa que aporta el 60% del agua de Monterrey, sigue con la agenda apretada: por convenio, Nuevo León debe cederle agua a Tamaulipas y a Estados Unidos justo cuando las lluvias vienen a la baja los próximos tres meses. Los diputados hacen un 'llamado enérgico' a frenar la cesión, aunque algunos aclararon que no pertenecen a la comisión de recursos hidráulicos, un matiz encantador: opinan del agua desde la orilla. La ciudadanía regiomontana, veterana en tandeos, ya sabe que el agua es como los buenos vecinos, siempre se van justo cuando más los necesitas.
Cerramos con la joya de la ironía ambiental: San Nicolás, cuarto año consecutivo entre las ciudades mejor percibidas en seguridad, resultó ser también la de peor aire de la metrópoli. Su alcalde presume que trabaja con más de 70 empresas para 'encapsular' partículas suspendidas. Encapsular. Como si el smog fuera un secreto que se puede meter en un tupper. El nicolaita promedio, entonces, vive tranquilo pero respira con reservas: se siente seguro, aunque no siempre a pleno pulmón. Y por si faltaba solemnidad, la presidenta reconocerá a Nuevo León por su plan de seguridad durante el Mundial, con 124 mil elementos y el Plan Kukulkán, nombre que suena a estrategia y a resort maya al mismo tiempo. Un estado que blinda estadios de talla mundial pero todavía discute a quién le toca poner un radar en la Nacional. Bienvenidos a Nuevo León: donde la tecnología avanza, la fe resiste y el agua, elegante, se despide en la puerta.
De San Pedro nos mudamos al terreno de la fe. En el centro de Monterrey, un autobús de Transpaís que circulaba vacío rumbo a su resguardo protagonizó una carrera sin control que terminó con diez personas lesionadas, cuatro prensadas y una postal que ya recorrió las redes: una imagen de la Virgen de Guadalupe quedó intacta, a centímetros del concreto destruido y los fierros retorcidos. El chofer asegura que fallaron los frenos; el peritaje todavía no confirma nada. Lo que sí quedó confirmado, para la sabiduría popular, es que la Virgen aguantó lo que los frenos no. En una ciudad donde julio ya cobró al menos diez vidas por exceso de velocidad, el consuelo teológico es tan reconfortante como preocupante: encomendamos la seguridad vial a la intercesión celestial porque la mecánica quedó de vacaciones.
Y hablando de velocidad, la Carretera Nacional se convirtió en el gran expediente colectivo. Diputados locales y federales exhortan a municipalizar los tramos urbanos; Santiago quiere hacerse cargo de sus 26 kilómetros donde ya van 15 fallecidos en el año; el alcalde de Monterrey promete que los operativos contra 'correlones' seguirán. El método estrella para frenar a quien va a 140 por hora es, atención, orillarlo y 'hacerle ver su falta'. Uno imagina la escena: un conductor que acaba de rebasar en curva, ahora recibiendo una charla motivacional sobre la finitud de la existencia. Si con eso baja la velocidad, propongamos también resolver el crimen organizado exhortándolo a la reflexión.
En el capítulo del absurdo institucional, la Suprema Corte le ordenó al Congreso de Nuevo León aprobar la reforma de transparencia y, en el mismo acto, desaparecer el INFONL, el instituto estatal de transparencia, antes del 20 de diciembre. Léase de nuevo, despacio: para armonizar la transparencia hay que extinguir al organismo que se dedicaba a la transparencia. Es la clase de trámite que solo tiene sentido en un país donde para simplificar creamos una comisión, y para transparentar apagamos la luz. El Congreso tiene hasta diciembre para hacer desaparecer al INFONL con toda transparencia, esperemos que avisando.
Mientras tanto, El Cuchillo, la presa que aporta el 60% del agua de Monterrey, sigue con la agenda apretada: por convenio, Nuevo León debe cederle agua a Tamaulipas y a Estados Unidos justo cuando las lluvias vienen a la baja los próximos tres meses. Los diputados hacen un 'llamado enérgico' a frenar la cesión, aunque algunos aclararon que no pertenecen a la comisión de recursos hidráulicos, un matiz encantador: opinan del agua desde la orilla. La ciudadanía regiomontana, veterana en tandeos, ya sabe que el agua es como los buenos vecinos, siempre se van justo cuando más los necesitas.
Cerramos con la joya de la ironía ambiental: San Nicolás, cuarto año consecutivo entre las ciudades mejor percibidas en seguridad, resultó ser también la de peor aire de la metrópoli. Su alcalde presume que trabaja con más de 70 empresas para 'encapsular' partículas suspendidas. Encapsular. Como si el smog fuera un secreto que se puede meter en un tupper. El nicolaita promedio, entonces, vive tranquilo pero respira con reservas: se siente seguro, aunque no siempre a pleno pulmón. Y por si faltaba solemnidad, la presidenta reconocerá a Nuevo León por su plan de seguridad durante el Mundial, con 124 mil elementos y el Plan Kukulkán, nombre que suena a estrategia y a resort maya al mismo tiempo. Un estado que blinda estadios de talla mundial pero todavía discute a quién le toca poner un radar en la Nacional. Bienvenidos a Nuevo León: donde la tecnología avanza, la fe resiste y el agua, elegante, se despide en la puerta.