La SEP manda cerrar escuelas militarizadas y Juárez responde: aquí nunca hubo, ¿verdad?
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La Secretaría de Educación Pública lanzó una orden marcial contra lo marcial: cerrar antes del próximo ciclo escolar todos los planteles que operen como "militarizados", "militares", "castrenses" o cualquier sinónimo que huela a lagartijas antes del recreo. Revisión de permisos, RVOE bajo lupa y devolución inmediata de documentos para que los alumnos regresen al sistema público regular. Firme, contundente, con voz de sargento.
Y entonces, desde la frontera, llegó la respuesta más chihuahuense posible. La Subsecretaría de Educación y Deporte de la Zona Norte salió a aclarar, con la calma de quien enseña un clóset vacío antes de que le pregunten, que en Juárez no existen escuelas militarizadas de nivel básico, porque la legislación vigente sencillamente no lo permite. Es decir: acatamos rigurosamente la orden de clausurar algo que jamás tuvimos. Disciplina pura.
Hay una belleza burocrática en el gesto. Es el equivalente educativo a que le ordenen dejar de fumar y usted convoque rueda de prensa para informar que nunca ha fumado, que la ley se lo prohíbe, y que además tiene los pulmones impecables. Nadie preguntó, pero mejor aclarar por si las moscas.
Queda flotando, eso sí, una duda menor de logística cósmica: si en Juárez no había ninguna, ¿a quién le mandaron el oficio? ¿Se cerró el vacío? ¿Se clausuró la nada? El ciclo escolar arranca el 31 de agosto, y por lo menos en la Zona Norte el balance es limpio: cero escuelas militarizadas cerradas, cero abiertas, cien por ciento de aclaraciones preventivas. Si la burocracia diera medallas de firmes, esta ya estaría formada en la ceremonia.
Y entonces, desde la frontera, llegó la respuesta más chihuahuense posible. La Subsecretaría de Educación y Deporte de la Zona Norte salió a aclarar, con la calma de quien enseña un clóset vacío antes de que le pregunten, que en Juárez no existen escuelas militarizadas de nivel básico, porque la legislación vigente sencillamente no lo permite. Es decir: acatamos rigurosamente la orden de clausurar algo que jamás tuvimos. Disciplina pura.
Hay una belleza burocrática en el gesto. Es el equivalente educativo a que le ordenen dejar de fumar y usted convoque rueda de prensa para informar que nunca ha fumado, que la ley se lo prohíbe, y que además tiene los pulmones impecables. Nadie preguntó, pero mejor aclarar por si las moscas.
Queda flotando, eso sí, una duda menor de logística cósmica: si en Juárez no había ninguna, ¿a quién le mandaron el oficio? ¿Se cerró el vacío? ¿Se clausuró la nada? El ciclo escolar arranca el 31 de agosto, y por lo menos en la Zona Norte el balance es limpio: cero escuelas militarizadas cerradas, cero abiertas, cien por ciento de aclaraciones preventivas. Si la burocracia diera medallas de firmes, esta ya estaría formada en la ceremonia.