El gabinete contra el despojo cumple un año y lo festeja con más reuniones
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En la Ciudad de México hay un delito que consiste en salir a trabajar y volver para encontrar a un desconocido durmiendo en tu recámara. Se llama despojo, y ayer tuvo tanta actividad que casi merece su propia sección. Cien víctimas de seis alcaldías se apostaron durante cuatro horas afuera de la Policía de Investigación para exigir que les regresen sus inmuebles. Las autoridades se comprometieron a restituir las propiedades, a revisar sesenta y un casos nuevos y a desarticular las redes que se dedican a esto. Sonaría a buenas noticias si no fuera por el pequeño detalle que las propias víctimas subrayaron: existe desde hace un año un gabinete específicamente creado contra el despojo, y su desempeño, según quienes lo padecen, no ha dado resultados.
Hagamos el recuento de la cosecha. Un gabinete cumplió un año. Los diputados del Congreso capitalino llamaron a gobierno, fiscalía y Poder Judicial a "combatir con mayor fuerza" el delito y ofrecieron poner los equipos jurídicos de sus sesenta y seis módulos a disposición de las víctimas. El Colegio de Notarios recordó que tiene, desde mayo, una campaña llamada "Escudo Protector" y recomendó escriturar. Y el PAN capitalino, no muy diplomático, denunció que hay baja tasa de detenciones y una posible protección a redes clientelares. Es mucho comunicado para tan poca cerradura recuperada.
Hubo, para ser justos, una acción concreta y no un llamado a la acción: la fiscalía capitalina detuvo a dos mujeres presuntamente involucradas en el despojo de una casa en la colonia Del Valle y las trasladó a Santa Martha Acatitla, a disposición de un juez. Las autoridades sostienen que ingresaron sin consentimiento de la propietaria. Como la ley manda, presuntas hasta que un juez diga otra cosa; pero al menos aquí alguien hizo algo más que instalar una mesa de trabajo.
Lo revelador es la coreografía. Ante un problema cuya esencia es que nadie actúa a tiempo, la respuesta institucional consiste en convocar a más instancias para que pidan que alguien actúe. Se crea un gabinete; el gabinete no funciona; entonces se pide reestructurar el gabinete y sumarle la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Registro Público de la Propiedad. Es la burocracia en su estado más puro: cuando la casa se está incendiando, formamos un comité para estudiar la posibilidad de comprar una manguera.
Mientras tanto, el consejo más honesto del día lo dieron los notarios: escriture, inscríbase, guarde su folio como si fuera acta de nacimiento. Triste que en la capital la mejor póliza contra perder tu casa sea el papeleo, y no la certeza de que, si te la quitan, alguien la va a recuperar. Que el gabinete sople sus velitas. Los vecinos, por lo pronto, siguen durmiendo con las escrituras bajo la almohada.
Hagamos el recuento de la cosecha. Un gabinete cumplió un año. Los diputados del Congreso capitalino llamaron a gobierno, fiscalía y Poder Judicial a "combatir con mayor fuerza" el delito y ofrecieron poner los equipos jurídicos de sus sesenta y seis módulos a disposición de las víctimas. El Colegio de Notarios recordó que tiene, desde mayo, una campaña llamada "Escudo Protector" y recomendó escriturar. Y el PAN capitalino, no muy diplomático, denunció que hay baja tasa de detenciones y una posible protección a redes clientelares. Es mucho comunicado para tan poca cerradura recuperada.
Hubo, para ser justos, una acción concreta y no un llamado a la acción: la fiscalía capitalina detuvo a dos mujeres presuntamente involucradas en el despojo de una casa en la colonia Del Valle y las trasladó a Santa Martha Acatitla, a disposición de un juez. Las autoridades sostienen que ingresaron sin consentimiento de la propietaria. Como la ley manda, presuntas hasta que un juez diga otra cosa; pero al menos aquí alguien hizo algo más que instalar una mesa de trabajo.
Lo revelador es la coreografía. Ante un problema cuya esencia es que nadie actúa a tiempo, la respuesta institucional consiste en convocar a más instancias para que pidan que alguien actúe. Se crea un gabinete; el gabinete no funciona; entonces se pide reestructurar el gabinete y sumarle la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Registro Público de la Propiedad. Es la burocracia en su estado más puro: cuando la casa se está incendiando, formamos un comité para estudiar la posibilidad de comprar una manguera.
Mientras tanto, el consejo más honesto del día lo dieron los notarios: escriture, inscríbase, guarde su folio como si fuera acta de nacimiento. Triste que en la capital la mejor póliza contra perder tu casa sea el papeleo, y no la certeza de que, si te la quitan, alguien la va a recuperar. Que el gabinete sople sus velitas. Los vecinos, por lo pronto, siguen durmiendo con las escrituras bajo la almohada.