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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 31 de julio de 2026

El justiciero del parque: cuando el servicio público se ejerce con las uñas

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El justiciero del parque: cuando el servicio público se ejerce con las uñas
Hay funcionarios que dejan huella con obras, con programas, con discursos. Y luego está el coordinador del Parque Central de Juárez, que decidió dejar huella arrancando una calcomanía. La escena tiene la épica de una película de acción de bajo presupuesto: un vehículo estacionado donde no debía, con publicidad de un club nocturno, decenas de familias incómodas, y un servidor público que —según su propio comunicado— primero siguió el protocolo, pero al no tener certeza de cuánto tardarían las autoridades, tomó cartas en el asunto. Y por 'cartas' entiéndase 'manos', que retiraron personalmente la propaganda.

El problema con convertirse en autoridad por cuenta propia es que la autoridad de verdad sí llegó, aunque para otra cosa. A las 23:05 horas del miércoles fue detenido, según el parte municipal, y permaneció bajo arresto alrededor de catorce horas antes de recuperar su libertad bajo reservas de ley, tras depositar una garantía económica para reparar el daño. 'Asumo la responsabilidad', declaró después, en lo que sin duda es la frase más honesta y a la vez más cara de su semana laboral.

Uno entiende la frustración: en esta tierra donde uno puede esperar horas a que llegue una grúa, un técnico de la CFE o una pipa de agua, la tentación de resolver con las propias manos es casi un instinto de supervivencia chihuahuense. El problema es que el instinto no viene con inmunidad legal incluida. El coordinador aprendió, a la mala y con recibo de fianza, la diferencia sutil entre 'ciudadano indignado' y 'presunto responsable de daños'.

La lección para el resto de los funcionarios es valiosa: la incomodidad de decenas de familias es un argumento noble, conmovedor incluso, pero no aparece en el código penal como eximente. Y la lección para el ciudadano común es todavía mejor: la próxima vez que le den ganas de hacer justicia por su cuenta contra un coche mal estacionado, recuerde que la indignación se paga en pesos, y no acepta mensualidades. En Juárez el estacionamiento tiene tarifa, pero la justicia improvisada también, y esa sí que sale cara.