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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 31 de julio de 2026

Parral, donde caben más casas nuevas pero no más agua vieja

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Parral, donde caben más casas nuevas pero no más agua vieja
En el noble arte de la planeación urbana, Parral acaba de inaugurar una escuela de pensamiento revolucionaria: construir para más gente en un lugar donde la que ya vive lleva hasta diez días abriendo la llave sin recompensa. La administración municipal reporta al menos tres desarrollos habitacionales autorizados y otros dos en revisión. Simultáneamente, habitantes de una colonia existente denuncian periodos de hasta diez días sin servicio de agua potable. La aritmética es de una audacia notable: si el pastel no alcanza para los invitados presentes, la solución es invitar a más comensales.

El contexto no ayuda a los optimistas. La planta potabilizadora opera con un déficit de hasta 22 litros por segundo porque el paro en una mina redujo el caudal que llega al sistema, lo que estira los tandeos en el norte de la ciudad. Es decir, el agua no falta por descuido, faltan por razones técnicas, hidrológicas y mineras que —qué casualidad— siempre terminan cayendo del lado del ciudadano que solo quería bañarse antes de ir al trabajo.

Hay que reconocerle a Parral su coherencia con el resto del estado. Aquí nadie promete lo que puede cumplir; se promete lo que se ve bien en el corte de listón. Un fraccionamiento nuevo da fotos, da nota, da la sensación de progreso. Una tubería que sí lleve agua a las casas que ya existen, en cambio, no se inaugura, no sale en el boletín y no lleva un moño rojo. El desarrollo, en la política municipal moderna, se mide en metros cuadrados vendidos, no en litros por segundo entregados.

Mientras tanto, para no dejar al vecino sin nada que hacer, el municipio anda muy activo en otros frentes: rehabilita trece calles en mes y medio y presume que la Dirección de Seguridad Vial entregó casi dos mil memorándums y remolcó unidades chatarra. Todo muy meritorio. Pero uno sospecha que el parralense promedio cambiaría con gusto una calle repavimentada por el lujo perdido de que salga agua de su regadera todos los días.

Así que bienvenidos los futuros habitantes de los nuevos desarrollos de Parral. Traigan sus muebles, sus ilusiones y, sobre todo, traigan su propia agua. En esta ciudad la vivienda es un derecho en expansión; el servicio, un privilegio en tandeo.