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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Digest 17 de junio de 2026

Cero impunidad, dos mil pretextos y un revólver de herencia

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Cero impunidad, dos mil pretextos y un revólver de herencia
Buenos días, Guanajuato, tierra donde la autoridad amanece optimista y los números amanecen de otro humor. Esta semana el fiscal estatal salió a tranquilizarnos con una frase que merece marco de oro y vela perpetua: en Guanajuato no hay impunidad. Como prueba irrefutable presentó la vinculación a proceso de dos policías de Silao por abuso de autoridad y robo calificado. Dos. Two. Deux. Un ejemplo tan contundente que casi olvidamos el pequeño detalle que ese mismo cuaderno de noticias trae unas páginas más allá: la entidad sigue en primer lugar nacional de homicidios dolosos. O sea, somos campeones nacionales en una categoría y subcampeones mundiales en discursos para explicar por qué. Si la impunidad fuera disciplina olímpica, ya tendríamos delegación rumbo a Santo Domingo 2026.

Uno entiende la urgencia retórica. En Silao todavía resuena el caso de una exregidora asesinada en pleno jardín principal en 2023, que pedía justicia por su hermano y cuyo expediente, como tantos, sigue tomando aire fresco en algún archivero. Pero no se preocupe: ahora hay cero impunidad. Lo dice el comunicado. Y el comunicado, a diferencia de los expedientes, sí se resuelve rápido.

Mientras tanto, la capital se prepara para sus Fiestas de San Juan y Presa de la Olla con más de sesenta actividades y un programa que bautizaron, con el desparpajo que solo da un buen presupuesto, Me Late Guanajuato Capital con el Fútbol. Le late, claro. A unos kilómetros, en el Barrio Nuevo de Irapuato, a la fiesta de San Juan Bautista le late distinto: la cancelaron. Sin verbena, sin música, sin puestos, porque faltan recursos y sobra inseguridad. Resulta poéticamente cruel que el mismo santo se celebre en una ciudad con cohetes y en otra con velitas de luto. San Juan, patrono del agua, esta vez reparte bendiciones por código postal.

Y hablando de herencias familiares: en un colegio privado de Salamanca, un alumno de sexto de primaria llegó con un revólver calibre 22 en la mochila. La versión oficial lo describió, con una ternura que hiela la sangre, como un legado familiar que el niño llevó para presumirle a sus compañeros. Otros papás cuentan que el legado se lo apuntó en la cabeza a algunos chamacos. Nada como inculcar las tradiciones desde temprano. La respuesta de las autoridades fue, por supuesto, proponer un Operativo Mochila, que es la forma institucional de decir descubrimos el agua tibia, pero con chaleco. Uno se pregunta qué otros legados andan circulando en las jardineras del recreo.

En León, en cambio, el drama es de matemáticas. La ciudad presume 1.7 millones de habitantes y dieciocho ambulancias. Dieciocho. Para que cuadre la cuenta, cada unidad tendría que atender a casi cien mil personas, lo cual la convierte menos en ambulancia y más en concepto filosófico. La gran solución anunciada: paramédicos en motocicleta. Brillante, considerando que la otra gran preocupación municipal son justamente los accidentes de motocicleta. Es decir, mandaremos al rescate exactamente en el vehículo que más nos manda al hospital. El círculo de la vida, versión Bajío. Eso sí, ya viene la compra de tres ambulancias por cinco y medio millones, y se creó una nueva dirección de emergencias después de que un motociclista falleciera esperando atención más de dos horas. Nada moviliza tanto a la burocracia como un organigrama nuevo.

Pero no todo es tragedia presupuestal. León celebrará un Festival de Verano con temática espacial, esperando un millón de visitantes y una derrama de 570 millones de pesos. Temática espacial, dicen. Apropiadísimo: para conseguir una ambulancia a tiempo, efectivamente hay que invocar fuerzas de otra galaxia. Y por si la cosa cósmica no bastara, la ciudad tendrá su propia estampilla postal por los 450 años, con doscientos mil ejemplares. Doscientos mil timbres en plena era del WhatsApp; el destinatario natural de esa correspondencia probablemente nazca antes que llegue el sobre.

Cerramos el recorrido en la capital, donde los turistas siguen cayendo en tours fantasma vendidos por los célebres tunos. Una visitante contó en redes cómo le vendieron una experiencia que jamás existió, y su video se volvió viral más rápido que cualquier callejoneada. Ironías de Guanajuato: somos Patrimonio de la Humanidad, pero el patrimonio del turista desaparece entre el Pípila y un recibo que nadie firmó. Bienvenidos al estado donde la autoridad jura que no hay impunidad, el santo cancela su propia fiesta y la ambulancia llega en moto, si llega. Que tengan bonito San Juan. Lleven paraguas, cartera blindada y, por las dudas, su propia camilla.