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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 31 de julio de 2026

Cambiamos armas por pesos, y la aritmética de la paz no cuadra

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Cambiamos armas por pesos, y la aritmética de la paz no cuadra
El Canje de Armas 2026 presume sus números con orgullo: más de 60 armas retiradas de circulación, cientos de cartuchos, decenas de cargadores, y casi medio millón de pesos repartidos en incentivos entre quienes entregaron su fierro voluntaria y anónimamente. Las sedes fueron Salamanca, Valle de Santiago y Apaseo el Alto. Un programa noble, coordinado por la Sedena, el estado y los municipios, con la loable meta de sembrar 'cultura de paz'. Nadie discute la buena voluntad. El problema es que la realidad tiene pésimos modales y no respeta la agenda oficial.

Porque en Valle de Santiago —una de las tres ciudades donde se invitó a la gente a soltar el arma a cambio de un billete— cuatro integrantes de una misma familia fueron asesinados en la colonia Morelos, dos de ellos trabajadores de la Secretaría del Bienestar. Y ahí la matemática se pone incómoda: mientras una campaña suma escopetas viejas al costalito del canje, otras armas, las que nadie lleva a la ventanilla, siguen operando con puntualidad inglesa. Resulta que quien planea hacer daño no hace fila para cobrar su incentivo.

Entiéndase bien: retirar 60 armas es mejor que retirar cero. Pero el espíritu del programa asume una premisa optimista y conmovedora, a saber, que el problema de Guanajuato es la abundancia de rifles guardados en el clóset del abuelo. Ojalá. La violencia del estado no vive en los cajones que la gente honrada entrega por su propia voluntad; vive precisamente donde el canje no llega, en manos que no cambian su herramienta por medio millón repartido en incentivos.

Queda entonces la foto: costalotes de armas entregadas, cifras redonditas, comunicado optimista. Y, en paralelo, el goteo de esquelas que no aparecen en el reporte de la campaña porque no caben en la misma hoja de cálculo. La cultura de paz, por lo visto, se compra a plazos; lástima que la violencia cobre de contado.