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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 31 de julio de 2026

La ciudad que no acaba una línea del Metro pero levanta cien metros de torta

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La ciudad que no acaba una línea del Metro pero levanta cien metros de torta
Que nadie diga que la Ciudad de México no puede terminar una obra. En la explanada de la alcaldía Venustiano Carranza, durante la vigésima primera Feria Internacional de la Torta, decenas de torteros unieron fuerzas para construir una pieza de cien metros de largo y aproximadamente una tonelada y media de peso, con jamón, mariscos y jabalí a bordo. Guinness World Records mandó a alguien a medirla, contarla y certificarla, y por primera vez el evento se llevó el reconocimiento oficial. La telera más grande del mundo, damas y caballeros, y encima cumplió con protocolo de higiene: cofias, cubrebocas y guantes, un rigor sanitario que muchas dependencias ni en temporada de contingencia alcanzan.

Hay algo profundamente conmovedor en el asunto. Esta es una capital que lleva años sin poder inaugurar una línea completa del Metro, que anuncia repavimentaciones como quien anuncia un milagro, y que de repente demuestra que, cuando quiere, coordina a un ejército de manos con precisión suiza. El secreto, sospechamos, es que la torta no requiere permisos ambientales, no pasa por licitación y nadie tiene incentivo para dejarla a medias: aquí sí hay hambre de terminar.

Uno imagina a los urbanistas tomando notas. Si el problema es la movilidad, pavimentemos con bolillo. Si el problema es la vivienda, rellenemos de jamón. Si el problema es el ánimo colectivo, démosle al ciudadano lo único que esta ciudad reparte sin fila ni sorteo: una rebanada. Porque hay que reconocerlo, en un año donde a los capitalinos les toca despojo, olor a hidrocarburo y ambulantaje de alto rendimiento, un récord mundial de sándwich es casi un acto de terapia comunitaria.

La feria dura hasta el domingo 2 de agosto en la explanada de la demarcación, así que todavía hay tiempo de peregrinar. Eso sí, conviene ir con calma y con servilleta: será la única obra pública de la temporada que se entrega completa, a tiempo y con relleno garantizado. Que conste en actas y en el libro Guinness: la CDMX no resuelve sus problemas, pero sabe apachurrarlos entre dos panes.