Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 31 de julio de 2026

Aldo Fasci y la vacante con talla ajustable: gubernatura o alcaldía, lo que quepa

Tamaño de letra
Aldo Fasci y la vacante con talla ajustable: gubernatura o alcaldía, lo que quepa
Hay quien elige carrera política con vocación, con proyecto, con una idea clara de a dónde va. Y hay quien la elige como quien entra a una tienda de saldos: 'deme lo que tenga, señorita, del número que sea'. Esta semana, el exsecretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci, se inscribió en la modalidad segunda.

Al vencer el plazo de registro, Fasci adelantó que se presentará en las oficinas del PAN a entregar un escrito de intención para buscar... la gubernatura de Nuevo León o la alcaldía de Monterrey. Las dos. O una. La que se acomode. Es, hasta donde alcanza la memoria, la primera precampaña de la historia local que se presenta con el cargo aún sin definir, como esos regalos que vienen con nota de 'cambiable en tienda si no es de tu talla'.

Uno agradece la honestidad, en el fondo. Porque estamos tan acostumbrados al político que jura amor eterno a un solo puesto —hasta que le ofrecen otro mejor— que resulta casi refrescante el que de una vez pone las dos opciones sobre la mesa. Ambición transparente, modelo bufet libre: usted sírvase lo que le quepa en el plato y no se pena por repetir.

El detalle es que gobernar un estado y administrar un municipio no son exactamente la misma talla. Es la diferencia entre manejar un tráiler y una motoneta: ambos ruedan, sí, pero uno no se sube al primero pensando 'bueno, si no, me bajo al otro'. Aspirar simultáneamente a las dos cosas es como llegar al registro civil sin saber todavía si vienes a casarte o a sacar un acta de nacimiento; el trámite dirá.

En su defensa, el escrito de intención es apenas eso: una intención. Y en política, las intenciones tienen fama de estirarse, encogerse y cambiar de color según la encuesta. Lo que ningún ciudadano regio puede negar es el mérito del gesto: en un año en que la oposición ya no discute ideas sino frutas —que si Manzana, que si Sandía—, tener a alguien que al menos discute cargos ya es debate de altura.

Que conste que aquí no nos oponemos a las segundas opciones. Nada más pedimos que, sea gubernatura o alcaldía, el elegido llegue con la certeza de a qué escritorio se sienta. Porque los ciudadanos no somos plan B de nadie: somos, cuando mucho, el plan A que siempre está esperando en la sala.