'Gente naca' y otras finuras: cuando el pleito de tránsito se sube al pedestal social
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Hay accidentes viales y hay accidentes de clase. El de esta semana fue de los segundos. Todo empezó con un percance de tránsito de lo más terrenal: el administrador del Parque Central, Rafael Butchart, tuvo un encontronazo con el conductor de un camión que anunciaba dos centros nocturnos de esos que ya sabemos. Hasta ahí, folclor vial chihuahuense. El problema es que la escena se grabó, y en el video una persona señalada como la novia del administrador decidió elevar la discusión del asfalto a la sociología.
'¿Pa' qué te pones a pelear con gente naca?', se le escucha decir, en una frase que debería enmarcarse en el Museo de la Diplomacia Fallida. Y por si el clasismo necesitaba subtítulos, remató mirando de arriba abajo a quien la grababa: '¿Traes dinero? Vienes toda ch...'. La respuesta de la persona filmada fue de un realismo desarmante: venía de entrenar. Es decir, no venía en gala de ópera, venía sudada del gimnasio, como el 99% de los mortales que no tienen un pleito con reparto de personajes.
Lo hermoso del asunto es la coreografía completa: primero el mundo entero se entera, y a la mañana siguiente el perfil personal de Facebook —donde había fotos con el administrador— amaneció convenientemente restringido. Nada purifica más el alma que la privacidad selectiva. Es la versión digital de 'yo no fui', pero con candado y a destiempo, porque las capturas de pantalla no entrenan, pero tampoco olvidan.
Uno entiende que en un pleito de coche los ánimos se calienten; el termómetro anda arriba de los 40 y la paciencia por debajo de cero. Lo que no cabe en ninguna vialidad es medir la dignidad de alguien por lo que trae en la cartera. En Chihuahua, donde media ciudad se transporta en ruta bajo el sol y la otra media tapa baches por millares, eso de dividir al prójimo en 'gente naca' y 'gente con dinero' no es solo feo: es una lectura profundamente equivocada del padrón. Aquí el que hoy trae camioneta mañana anda pidiendo aventón, y viceversa.
Moraleja para el archivo: la próxima vez que sienta la tentación de clasificar socialmente al de enfrente en plena banqueta, recuerde que el celular ajeno graba en HD y que restringir el Facebook al día siguiente es, básicamente, firmar la confesión con letra bonita.
'¿Pa' qué te pones a pelear con gente naca?', se le escucha decir, en una frase que debería enmarcarse en el Museo de la Diplomacia Fallida. Y por si el clasismo necesitaba subtítulos, remató mirando de arriba abajo a quien la grababa: '¿Traes dinero? Vienes toda ch...'. La respuesta de la persona filmada fue de un realismo desarmante: venía de entrenar. Es decir, no venía en gala de ópera, venía sudada del gimnasio, como el 99% de los mortales que no tienen un pleito con reparto de personajes.
Lo hermoso del asunto es la coreografía completa: primero el mundo entero se entera, y a la mañana siguiente el perfil personal de Facebook —donde había fotos con el administrador— amaneció convenientemente restringido. Nada purifica más el alma que la privacidad selectiva. Es la versión digital de 'yo no fui', pero con candado y a destiempo, porque las capturas de pantalla no entrenan, pero tampoco olvidan.
Uno entiende que en un pleito de coche los ánimos se calienten; el termómetro anda arriba de los 40 y la paciencia por debajo de cero. Lo que no cabe en ninguna vialidad es medir la dignidad de alguien por lo que trae en la cartera. En Chihuahua, donde media ciudad se transporta en ruta bajo el sol y la otra media tapa baches por millares, eso de dividir al prójimo en 'gente naca' y 'gente con dinero' no es solo feo: es una lectura profundamente equivocada del padrón. Aquí el que hoy trae camioneta mañana anda pidiendo aventón, y viceversa.
Moraleja para el archivo: la próxima vez que sienta la tentación de clasificar socialmente al de enfrente en plena banqueta, recuerde que el celular ajeno graba en HD y que restringir el Facebook al día siguiente es, básicamente, firmar la confesión con letra bonita.