¿Jabalíes en el Conalep? No: pecaríes buscando agua, como todos en agosto
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El operativo comenzó con una alarma clásica de nuestros tiempos: '¡hay jabalíes cerca del Conalep!'. La gente corrió, los teléfonos grabaron y las corporaciones se movilizaron a las inmediaciones del Periférico de la Juventud y la avenida Cantera. Al llegar, el personal de la Unidad de Cuidado a la Fauna hizo la aclaración zoológica del año: no eran jabalíes, eran dos pecaríes silvestres. La diferencia le importará poco al automovilista asustado, pero mucho al biólogo, y a nosotros nos sirve para recordar que en Chihuahua hasta los sustos vienen con corrección técnica incluida.
Los pecaríes, según las autoridades, andaban 'aparentemente en busca de agua y alimento'. Es decir, hacían exactamente lo mismo que cualquier chihuahuense en pleno agosto con el termómetro en llamas: buscar sombra, líquido y un lugar donde nadie los moleste. Que hayan elegido merodear un plantel educativo solo confirma que la fauna silvestre también sabe dónde hay bebederos y aire acondicionado.
Lo mejor vino después: los rescatistas describieron una 'persecución controlada' porque los ejemplares 'se mostraban inquietos y trataban de escapar constantemente'. Inquietos, claro. A uno lo persiguen tres corporaciones con red en mano y también se pone nervioso. Tras varios minutos de maniobras, ambos animales fueron asegurados sin una sola lesión, lo cual, honestamente, es una tasa de éxito que ya quisieran otros operativos del estado.
Las autoridades cerraron con la recomendación sensata de siempre: no intentar capturarlos y reportar los avistamientos, porque los pecaríes son fauna de la región desplazada de su entorno por la sed y el hambre. Traducción: no es que el bicho quiera estudiar en el Conalep, es que le quitamos el monte y le pusimos periférico. El pecarí no invadió la ciudad; la ciudad invadió al pecarí, y ahora el pecarí tiene que hacer trámite para cruzar la avenida.
Moraleja de este agosto ardiente: si ve dos animales buscando agua cerca de una escuela, no grite 'jabalí'. Grite 'colega' y ofrézcale su termo, que todos andamos en la misma búsqueda.
Los pecaríes, según las autoridades, andaban 'aparentemente en busca de agua y alimento'. Es decir, hacían exactamente lo mismo que cualquier chihuahuense en pleno agosto con el termómetro en llamas: buscar sombra, líquido y un lugar donde nadie los moleste. Que hayan elegido merodear un plantel educativo solo confirma que la fauna silvestre también sabe dónde hay bebederos y aire acondicionado.
Lo mejor vino después: los rescatistas describieron una 'persecución controlada' porque los ejemplares 'se mostraban inquietos y trataban de escapar constantemente'. Inquietos, claro. A uno lo persiguen tres corporaciones con red en mano y también se pone nervioso. Tras varios minutos de maniobras, ambos animales fueron asegurados sin una sola lesión, lo cual, honestamente, es una tasa de éxito que ya quisieran otros operativos del estado.
Las autoridades cerraron con la recomendación sensata de siempre: no intentar capturarlos y reportar los avistamientos, porque los pecaríes son fauna de la región desplazada de su entorno por la sed y el hambre. Traducción: no es que el bicho quiera estudiar en el Conalep, es que le quitamos el monte y le pusimos periférico. El pecarí no invadió la ciudad; la ciudad invadió al pecarí, y ahora el pecarí tiene que hacer trámite para cruzar la avenida.
Moraleja de este agosto ardiente: si ve dos animales buscando agua cerca de una escuela, no grite 'jabalí'. Grite 'colega' y ofrézcale su termo, que todos andamos en la misma búsqueda.