Frangie se toma una semana para descansar del susto ajeno
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Timing es todo, y el alcalde de Zapopan lo tiene afinado. Juan José Frangie confirmó que solicitó una licencia temporal de su cargo del 5 al 12 de agosto para atender asuntos de índole personal, y que en su ausencia quedará al frente Gabriel Alberto Lara Casto. Una semana de descanso, cosa perfectamente legítima. El detalle es la coreografía: el anuncio llega en los mismos días en que se destapó que en Zapopan se activó un 'Código Rojo', aunque —aclaró el propio alcalde— solo de manera interna.
O sea: hubo un código rojo, pero discreto; una alerta, pero de bajo perfil; una emergencia, pero de esas que no interrumpen los planes de vacaciones. Es la versión municipal del 'estoy bien, no se preocupen' que uno manda por WhatsApp mientras la casa huele a quemado. Frangie, además, se declaró confiado en que la incidencia delictiva disminuirá tras la detención del presunto líder de un grupo delictivo, lo cual convierte su semana libre en un acto de fe administrativa: me voy tranquilo porque ya detuvieron a alguien, ustedes aguántenme tantito.
Hay que ser justos: los alcaldes también son humanos, también se cansan y también tienen derecho a asuntos personales que no nos incumben. Nadie le pide al presidente municipal que gobierne los 365 días como robot. Pero en el arte de la política local, el calendario habla tan fuerte como los discursos, y anunciar una pausa personal justo cuando el municipio traía el semáforo interno en rojo tiene un timing tan preciso que da para aplauso o para levantar la ceja, según de qué humor amanezca uno.
Mientras el alcalde recarga pilas, Gabriel Alberto Lara Casto tendrá el mando de las funciones ejecutivas durante esa semana, con el encargo no menor de que a Zapopan no se le note la ausencia. Es el clásico papel del suplente que hereda el volante justo en la curva: si todo sale bien, el mérito será compartido; si algo truena, ya sabemos quién estaba de guardia.
Al final, la escena resume una costumbre muy nuestra: el funcionario que se va tranquilo porque 'ya está resuelto', el código que existe pero es interno, y el municipio que sigue su marcha con piloto automático. Ojalá Zapopan pase la semana sin sobresaltos y el alcalde regrese renovado. Y ojalá también que a la próxima, si vuelve a sonar un código rojo aunque sea internito, la primera reacción no sea revisar la maleta, sino la agenda de trabajo. Descansar está bien; que se note que alguien manda, mejor.
O sea: hubo un código rojo, pero discreto; una alerta, pero de bajo perfil; una emergencia, pero de esas que no interrumpen los planes de vacaciones. Es la versión municipal del 'estoy bien, no se preocupen' que uno manda por WhatsApp mientras la casa huele a quemado. Frangie, además, se declaró confiado en que la incidencia delictiva disminuirá tras la detención del presunto líder de un grupo delictivo, lo cual convierte su semana libre en un acto de fe administrativa: me voy tranquilo porque ya detuvieron a alguien, ustedes aguántenme tantito.
Hay que ser justos: los alcaldes también son humanos, también se cansan y también tienen derecho a asuntos personales que no nos incumben. Nadie le pide al presidente municipal que gobierne los 365 días como robot. Pero en el arte de la política local, el calendario habla tan fuerte como los discursos, y anunciar una pausa personal justo cuando el municipio traía el semáforo interno en rojo tiene un timing tan preciso que da para aplauso o para levantar la ceja, según de qué humor amanezca uno.
Mientras el alcalde recarga pilas, Gabriel Alberto Lara Casto tendrá el mando de las funciones ejecutivas durante esa semana, con el encargo no menor de que a Zapopan no se le note la ausencia. Es el clásico papel del suplente que hereda el volante justo en la curva: si todo sale bien, el mérito será compartido; si algo truena, ya sabemos quién estaba de guardia.
Al final, la escena resume una costumbre muy nuestra: el funcionario que se va tranquilo porque 'ya está resuelto', el código que existe pero es interno, y el municipio que sigue su marcha con piloto automático. Ojalá Zapopan pase la semana sin sobresaltos y el alcalde regrese renovado. Y ojalá también que a la próxima, si vuelve a sonar un código rojo aunque sea internito, la primera reacción no sea revisar la maleta, sino la agenda de trabajo. Descansar está bien; que se note que alguien manda, mejor.