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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 1 de agosto de 2026

El zoológico donde las vallas ganan y los animales pierden

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El zoológico donde las vallas ganan y los animales pierden
En el Zoológico de León ocurrió una tragedia con aire de metáfora. Un bisonte americano murió tras una pelea territorial y las autoridades del recinto decidieron aplicarle la eutanasia. Y por si el destino quisiera dejar clarísimo el punto, apenas el domingo anterior una jirafa había fallecido al quedar atorada en una de las vallas de seguridad.

Detengámonos en la frase, porque merece un homenaje: 'valla de seguridad'. En cualquier diccionario razonable, una valla de seguridad es aquello que evita que algo malo pase. En este zoológico, la valla de seguridad es aquello contra lo que algo malo pasó. Hemos alcanzado un nivel de ironía institucional en el que el dispositivo diseñado para cuidar a los animales figura en el parte como causa de defunción.

Lo del bisonte es distinto pero igual de desolador. Una pelea territorial implica que dos animales que comparten espacio no tenían suficiente espacio para no pelearse, y que cuando el asunto escaló, la única salida disponible fue la eutanasia. Uno no es biólogo, pero entiende que si tus ejemplares se están matando por metros cuadrados, quizás el problema no lo tiene el ejemplar.

El Zoológico de León, conviene recordarlo, fue seleccionado hace años para recibir felinos rescatados de un santuario en crisis, y desde entonces varias muertes en sus instalaciones han colocado su gestión bajo escrutinio incluso fuera de Guanajuato. No es un mal día: es una racha. Y las rachas, en materia de bienestar animal, no se explican con la mala suerte de una valla puntual.

Uno quisiera que este fuera un caso aislado, un accidente entre miles de días perfectos. Pero cuando en una misma semana se te va una jirafa por una valla y un bisonte por una pelea que terminó en eutanasia, el comunicado de 'lamentamos profundamente' empieza a sonar a plantilla guardada en el escritorio. Los animales no eligieron estar ahí. Lo mínimo que podemos ofrecerles es una valla que, para variar, cumpla lo que su nombre promete.