Llegó Sephora a Morelia: ya podemos oler a millón mientras esquivamos el bache
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Noticia que reordena las prioridades del michoacano: abrió en Morelia una sucursal de perfumería de lujo presumida como el formato más moderno de todo México. Trae marcas de esas que uno solo había visto en tutoriales de internet y en las bolsas de la sobrina que trabaja en el corporativo. La ciudad, oficialmente, ya huele a estreno.
Y qué bueno, en serio. Morelia merece cosas bonitas. El detalle poético es el contraste: la misma semana en que se inaugura el templo del labial importado, en el Ayuntamiento seguía 'en análisis' cómo remolcar los coches chatarra de la vía pública, la fumigación contra el dengue apenas alcanzaba 60 colonias y el Poniente esperaba que un camión le resolviera las inundaciones. Pero eso sí: para ponerte una base que dura doce horas y no se corre ni con lluvia, ya estamos a la vanguardia nacional. La cara aguanta el diluvio; la calle no.
Uno imagina la escena: sales de la tienda oliendo a jardín francés, con la piel iluminada como filtro de celular, caminas tres pasos y ¡zaz!, el charco milenario de la esquina te recuerda que sigues en Michoacán. Glamour hasta la rodilla, realidad de la rodilla para abajo.
Hay algo profundamente nuestro en esto. Somos el estado que puede tener el formato de perfumería más moderno del país y, al mismo tiempo, un carro abandonado echando raíces a dos cuadras porque falta reglamento para moverlo. Lujo de primer mundo y trámite de tercero, conviviendo en la misma banqueta despostillada.
Así que bienvenida la modernidad aromática. Que Morelia huela increíble. Solo pedimos una cosa, con todo respeto y aroma a gardenia: que algún día el mismo entusiasmo con que se inaugura una tienda de lujo se le ponga a inaugurar una calle sin charco. Mientras tanto, perfúmese fuerte, morelianos: por lo menos vamos a naufragar oliendo delicioso.
Y qué bueno, en serio. Morelia merece cosas bonitas. El detalle poético es el contraste: la misma semana en que se inaugura el templo del labial importado, en el Ayuntamiento seguía 'en análisis' cómo remolcar los coches chatarra de la vía pública, la fumigación contra el dengue apenas alcanzaba 60 colonias y el Poniente esperaba que un camión le resolviera las inundaciones. Pero eso sí: para ponerte una base que dura doce horas y no se corre ni con lluvia, ya estamos a la vanguardia nacional. La cara aguanta el diluvio; la calle no.
Uno imagina la escena: sales de la tienda oliendo a jardín francés, con la piel iluminada como filtro de celular, caminas tres pasos y ¡zaz!, el charco milenario de la esquina te recuerda que sigues en Michoacán. Glamour hasta la rodilla, realidad de la rodilla para abajo.
Hay algo profundamente nuestro en esto. Somos el estado que puede tener el formato de perfumería más moderno del país y, al mismo tiempo, un carro abandonado echando raíces a dos cuadras porque falta reglamento para moverlo. Lujo de primer mundo y trámite de tercero, conviviendo en la misma banqueta despostillada.
Así que bienvenida la modernidad aromática. Que Morelia huela increíble. Solo pedimos una cosa, con todo respeto y aroma a gardenia: que algún día el mismo entusiasmo con que se inaugura una tienda de lujo se le ponga a inaugurar una calle sin charco. Mientras tanto, perfúmese fuerte, morelianos: por lo menos vamos a naufragar oliendo delicioso.