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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Nota 1 de agosto de 2026

Aldo Fasci pide dos sillas y el PAN no le presta ni el banquito

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Aldo Fasci pide dos sillas y el PAN no le presta ni el banquito
Hay ambiciosos y hay ambiciosos con sistema operativo dual. Aldo Fasci, exsecretario de Seguridad de Nuevo León, pertenece a la segunda categoría: este viernes anunció que buscará al mismo tiempo la gubernatura del estado Y la alcaldía de Monterrey, ambas por el PAN, como si la política fuera un buffet donde uno se sirve doble para que no se le enfríe la carrera. La lógica es impecable: ¿por qué elegir entre dos puestos cuando puedes fracasar en ambos registros el mismo día?

Porque eso fue exactamente lo que pasó. Fasci se presentó puntual, a las 13:00 horas, en las instalaciones del Comité Estatal del PAN, fólder bajo el brazo, con la energía de quien va a inscribir a su chamaco a la escuela antes de que cierren las inscripciones. Y ahí, en la ventanilla, la vida le regaló un espejo: no le recibieron la documentación. Le informaron que su trámite debía hacerse directamente en el Comité Ejecutivo Nacional, allá en la Ciudad de México, porque aparentemente aspirar a dos cargos ciudadanos requiere autorización de las altas esferas y no de la de junto.

"Me dijeron que no me puedo registrar y que tengo que ir al Comité Nacional del PAN. Lo que yo quisiera saber es por qué algunos sí se pueden registrar y otros no", declaró, formulando la que probablemente sea la mejor pregunta del proceso interno panista y también la que nadie le va a contestar.

Hay algo profundamente regiomontano en la escena: un hombre que quiere gobernar a millones de personas y no logra pasar el primer filtro burocrático, que es un formulario. Quien no domina el trámite de registro aspira a dominar el trámite del presupuesto estatal. Es como reprobar el examen de admisión y anunciar que serás rector. Fasci queda, por ahora, en esa curiosa categoría de político sin cargo y sin candidatura, pero con dos aspiraciones vivas y un fólder que sigue esperando ventanilla. En Nuevo León, hasta para no ser candidato hay que hacer fila, y él la hizo en la sucursal equivocada.