Vallarta electrifica, inunda y entierra: el fin de semana de los milagros con letra chica
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Hay pueblos que celebran sus ferias con pólvora y castillo. Puerto Vallarta prefiere celebrar con inauguraciones, y este fin de semana echó la casa por la ventana: estrenó movilidad eléctrica, estrenó panteón, estrenó consejo, estrenó aplicación de taxis y —de pura casualidad— estrenó también medio metro de agua en la sala de las casas de Ixtapa. Todo el mismo par de días. Uno no sabe si aplaudir o comprar botas.
Empecemos por lo verde. El gobierno estatal puso a circular diecinueve autobuses cien por ciento eléctricos sobre la Medina Ascencio, gratis el fin de semana, en un despliegue tan futurista que casi tapa la nota de junto: la lluvia de la madrugada del viernes metió el agua hasta el volante de los coches en el andador Mirlo. O sea que en Vallarta ya se puede viajar sin emisiones mientras uno reza porque el canal desazolvado 'al principio del temporal' no vuelva a ofrecerte un crucero involuntario por tu propia cochera. El delegado aclaró que este año la inundación fue menos que otros años, frase que en el occidente de México ya debería venir bordada en el escudo municipal: 'menos que otros años', nuestro techo aspiracional.
Y para que nadie se quede sin transporte, la Setran autorizó una nueva aplicación de taxis de la CTM cuya gran promesa es que no tendrá 'tarifa dinámica': cobrará lo mismo llueva o truene. Detalle poético en una ciudad donde ahora mismo llueve y truena. El sindicato promete que el precio será igual de día y de noche, con sol o con agua al cuello, lo cual es un consuelo: al menos sabremos exactamente cuánto nos cuesta que la app no aparezca cuando más la necesitamos.
Mención aparte merece el nuevo panteón municipal de San Juan de Abajo, en Bahía de Banderas, que ya recibió sus primeras ocho sepulturas y que —atención, aquí está el gancho— será gratuito durante todo 2026. ¿La razón del regalo? Que todavía no definen las cuotas. Es el único trámite en México donde la burocracia trabaja a tu favor: la muerte con descuento por 'obra en proceso'. Aprovechen, paisanos, porque en 2027 llega la Ley de Ingresos y hasta el más allá va a tener tarifa preferencial.
En el terreno de lo terrenal, Vallarta también instaló un flamante Consejo Técnico de Nomenclatura y Monumentos, integrado por regidores, el cronista y el director de Catastro, cuya sagrada misión será opinar antes de ponerle nombre a una calle o erigir una placa. Uno imagina a este consejo deliberando durante semanas el nombre perfecto de un callejón mientras, tres cuadras allá, los vecinos del canal de Los Tules denuncian —otra vez— que su rincón huele a aguas negras y está adornado con colchones y bolsas de basura que desembocan directo a la playa. Nomenclatura sí tenemos; nomás falta ponerle un nombre digno a ese olor.
Porque el otro gran clásico del temporal es el agua, pero la que no llega. Tonalá presume estar al corriente con el SIAPA —ni un peso de deuda, medalla al mérito fiscal— y aun así cerca de cien colonias siguen batallando con el abasto y la calidad del líquido. Es el milagro invertido: pagar puntual para no recibir. En Zalatitán, mientras tanto, llevan dos meses con el drenaje colapsado, que es como decir que ya le agarraron cariño.
Y en el capítulo de deslindes exprés, Morena salió a aclarar por escrito que no conoce, no militó, no invitó y por favor no confundan al hermano del célebre 'R1', a quien —insisten— habían removido de sus estructuras desde 2025. El comunicado tiene el tono de quien te asegura que 'nunca fue mi amigo, solo íbamos juntos a todos lados'. En Morena, aseguran, no se encubre a nadie; se archiva, que es distinto.
Cerramos con un guiño que da esperanza: la Fiscalía capturó a cinco presuntos extorsionadores que cobraban 35 mil pesos mensuales a las mutualidades de Guadalajara por el derecho a 'seguir operando'. Treinta y cinco mil al mes por existir: la única tarifa de este resumen que sí resultó dinámica. Que descansen en prisión preventiva, no en el panteón gratis; ese, por ahora, es solo para gente de bien que llegó temprano al descuento.
Empecemos por lo verde. El gobierno estatal puso a circular diecinueve autobuses cien por ciento eléctricos sobre la Medina Ascencio, gratis el fin de semana, en un despliegue tan futurista que casi tapa la nota de junto: la lluvia de la madrugada del viernes metió el agua hasta el volante de los coches en el andador Mirlo. O sea que en Vallarta ya se puede viajar sin emisiones mientras uno reza porque el canal desazolvado 'al principio del temporal' no vuelva a ofrecerte un crucero involuntario por tu propia cochera. El delegado aclaró que este año la inundación fue menos que otros años, frase que en el occidente de México ya debería venir bordada en el escudo municipal: 'menos que otros años', nuestro techo aspiracional.
Y para que nadie se quede sin transporte, la Setran autorizó una nueva aplicación de taxis de la CTM cuya gran promesa es que no tendrá 'tarifa dinámica': cobrará lo mismo llueva o truene. Detalle poético en una ciudad donde ahora mismo llueve y truena. El sindicato promete que el precio será igual de día y de noche, con sol o con agua al cuello, lo cual es un consuelo: al menos sabremos exactamente cuánto nos cuesta que la app no aparezca cuando más la necesitamos.
Mención aparte merece el nuevo panteón municipal de San Juan de Abajo, en Bahía de Banderas, que ya recibió sus primeras ocho sepulturas y que —atención, aquí está el gancho— será gratuito durante todo 2026. ¿La razón del regalo? Que todavía no definen las cuotas. Es el único trámite en México donde la burocracia trabaja a tu favor: la muerte con descuento por 'obra en proceso'. Aprovechen, paisanos, porque en 2027 llega la Ley de Ingresos y hasta el más allá va a tener tarifa preferencial.
En el terreno de lo terrenal, Vallarta también instaló un flamante Consejo Técnico de Nomenclatura y Monumentos, integrado por regidores, el cronista y el director de Catastro, cuya sagrada misión será opinar antes de ponerle nombre a una calle o erigir una placa. Uno imagina a este consejo deliberando durante semanas el nombre perfecto de un callejón mientras, tres cuadras allá, los vecinos del canal de Los Tules denuncian —otra vez— que su rincón huele a aguas negras y está adornado con colchones y bolsas de basura que desembocan directo a la playa. Nomenclatura sí tenemos; nomás falta ponerle un nombre digno a ese olor.
Porque el otro gran clásico del temporal es el agua, pero la que no llega. Tonalá presume estar al corriente con el SIAPA —ni un peso de deuda, medalla al mérito fiscal— y aun así cerca de cien colonias siguen batallando con el abasto y la calidad del líquido. Es el milagro invertido: pagar puntual para no recibir. En Zalatitán, mientras tanto, llevan dos meses con el drenaje colapsado, que es como decir que ya le agarraron cariño.
Y en el capítulo de deslindes exprés, Morena salió a aclarar por escrito que no conoce, no militó, no invitó y por favor no confundan al hermano del célebre 'R1', a quien —insisten— habían removido de sus estructuras desde 2025. El comunicado tiene el tono de quien te asegura que 'nunca fue mi amigo, solo íbamos juntos a todos lados'. En Morena, aseguran, no se encubre a nadie; se archiva, que es distinto.
Cerramos con un guiño que da esperanza: la Fiscalía capturó a cinco presuntos extorsionadores que cobraban 35 mil pesos mensuales a las mutualidades de Guadalajara por el derecho a 'seguir operando'. Treinta y cinco mil al mes por existir: la única tarifa de este resumen que sí resultó dinámica. Que descansen en prisión preventiva, no en el panteón gratis; ese, por ahora, es solo para gente de bien que llegó temprano al descuento.