Panteón nuevo, entierro gratis: la única fila donde conviene llegar temprano
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En Bahía de Banderas se inauguró un beneficio social que ninguna campaña se atrevería a poner en un espectacular: el nuevo panteón municipal de San Juan de Abajo ofrece inhumación gratuita durante todo 2026. A poco más de un mes de abrir, ya recibió sus primeras ocho sepulturas —siete adultos y un menor— y opera con normalidad mientras se integra al Sistema Integral de Servicios Públicos.
Antes de que alguien se emocione demasiado con la palabra 'gratis', conviene leer la letra chica, que aquí es curiosamente literal: el servicio no cuesta porque las cuotas todavía no se han definido. Es decir, no es un acto de generosidad municipal, es un vacío en la tabla de tarifas. La burocracia, que normalmente se toma su tiempo para todo, esta vez decidió tardarse justo en el renglón que le conviene al ciudadano. Un aplauso al retraso administrativo mejor aprovechado del año.
Las tarifas, advierten las autoridades, se integrarán en la Ley de Ingresos Municipal 2027, una vez concluida la entrega formal del panteón. Traducido: la ventana del descuento tiene fecha de cierre. Estamos ante la promoción más sombría y a la vez más honesta del calendario: aprovechable únicamente para quien, por decirlo con delicadeza, ya no está en condiciones de aprovechar nada.
Hay algo profundamente mexicano en todo esto. Vivimos peleando por trámites que nunca terminan, por servicios que se cobran aunque no lleguen, por recibos que suben sin avisar. Y resulta que el único procedimiento donde el papeleo pendiente juega a nuestro favor es el último de todos. Que el nuevo panteón le sirva a las familias de la zona con dignidad y sin cobros sorpresa; y que la Ley de Ingresos 2027, cuando llegue, recuerde que a ese destino todos vamos a dar sin necesidad de tarifa dinámica.
Antes de que alguien se emocione demasiado con la palabra 'gratis', conviene leer la letra chica, que aquí es curiosamente literal: el servicio no cuesta porque las cuotas todavía no se han definido. Es decir, no es un acto de generosidad municipal, es un vacío en la tabla de tarifas. La burocracia, que normalmente se toma su tiempo para todo, esta vez decidió tardarse justo en el renglón que le conviene al ciudadano. Un aplauso al retraso administrativo mejor aprovechado del año.
Las tarifas, advierten las autoridades, se integrarán en la Ley de Ingresos Municipal 2027, una vez concluida la entrega formal del panteón. Traducido: la ventana del descuento tiene fecha de cierre. Estamos ante la promoción más sombría y a la vez más honesta del calendario: aprovechable únicamente para quien, por decirlo con delicadeza, ya no está en condiciones de aprovechar nada.
Hay algo profundamente mexicano en todo esto. Vivimos peleando por trámites que nunca terminan, por servicios que se cobran aunque no lleguen, por recibos que suben sin avisar. Y resulta que el único procedimiento donde el papeleo pendiente juega a nuestro favor es el último de todos. Que el nuevo panteón le sirva a las familias de la zona con dignidad y sin cobros sorpresa; y que la Ley de Ingresos 2027, cuando llegue, recuerde que a ese destino todos vamos a dar sin necesidad de tarifa dinámica.