Movimiento Ciudadano: la casa donde nadie pregunta de dónde vienes
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Hay reencarnaciones que tardan vidas enteras. La política guanajuatense las resuelve en una temporada. Movimiento Ciudadano estrenó dirigencia estatal 'provisional' con un elenco que sería la envidia de cualquier telenovela de segundas oportunidades: al frente quedó una política que hizo carrera en el priismo, y como Secretario General fue designado un cuadro que renunció al PAN apenas el año pasado y que en las últimas semanas ya se dejaba ver, muy campante, en actos del partido naranja.
Para que no se acusara de coincidencia, otra figura con casi veinte años de militancia panista también oficializó su registro en MC, cerrando el trío perfecto: expriista, expanista y ex-de-larga-data. Tres carreras, un mismo color nuevo. Si esto siguiera así, la boleta electoral tendría que venir con una nota al pie: 'los partidos aquí anunciados pueden haber cambiado sin previo aviso'.
El relevo, dicen los organizadores, viene respaldado por la Coordinadora Nacional y por 'acuerdos previos'. Traducido del político al español: alguien ya lo había decidido en otra ciudad y aquí solo se firmó el acta. La militancia local, que al parecer no fue invitada a esos acuerdos previos, reaccionó con la elegancia de estos tiempos: dos alcaldes municipales no se aparecieron en la ceremonia —silla vacía, mensaje enviado— y un exsecretario general celayense difundió un video expresando su desacuerdo, porque hoy la inconformidad ya no se grita, se sube a redes con buena iluminación.
Lo fascinante es la promesa central: 'consolidar la presencia territorial'. Y vaya que la tienen. Cuando reclutas dirigentes que traen su propia estructura, su propio padrón y su propia agenda del municipio, no necesitas construir presencia territorial: la compras usada, con poco kilometraje y un solo dueño anterior. O dos.
Nadie está acusando a nadie de nada indebido; cambiar de partido es perfectamente legal y hasta saludable para la circulación de aire. Pero conviene que el votante guanajuatense sepa que el partido que se vende como la alternativa fresca se está armando, en buena medida, con piezas cuidadosamente rescatadas del deshuesadero de los otros dos. Reciclaje responsable, sí; pero que no lo vendan como fábrica nueva. En el Bajío ya nos sabemos el truco de voltear la lona.
Para que no se acusara de coincidencia, otra figura con casi veinte años de militancia panista también oficializó su registro en MC, cerrando el trío perfecto: expriista, expanista y ex-de-larga-data. Tres carreras, un mismo color nuevo. Si esto siguiera así, la boleta electoral tendría que venir con una nota al pie: 'los partidos aquí anunciados pueden haber cambiado sin previo aviso'.
El relevo, dicen los organizadores, viene respaldado por la Coordinadora Nacional y por 'acuerdos previos'. Traducido del político al español: alguien ya lo había decidido en otra ciudad y aquí solo se firmó el acta. La militancia local, que al parecer no fue invitada a esos acuerdos previos, reaccionó con la elegancia de estos tiempos: dos alcaldes municipales no se aparecieron en la ceremonia —silla vacía, mensaje enviado— y un exsecretario general celayense difundió un video expresando su desacuerdo, porque hoy la inconformidad ya no se grita, se sube a redes con buena iluminación.
Lo fascinante es la promesa central: 'consolidar la presencia territorial'. Y vaya que la tienen. Cuando reclutas dirigentes que traen su propia estructura, su propio padrón y su propia agenda del municipio, no necesitas construir presencia territorial: la compras usada, con poco kilometraje y un solo dueño anterior. O dos.
Nadie está acusando a nadie de nada indebido; cambiar de partido es perfectamente legal y hasta saludable para la circulación de aire. Pero conviene que el votante guanajuatense sepa que el partido que se vende como la alternativa fresca se está armando, en buena medida, con piezas cuidadosamente rescatadas del deshuesadero de los otros dos. Reciclaje responsable, sí; pero que no lo vendan como fábrica nueva. En el Bajío ya nos sabemos el truco de voltear la lona.