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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Ciudad de México Nota 2 de agosto de 2026

La UNAM pagó el doble por un examen que hasta la basura le salió más cara

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La UNAM pagó el doble por un examen que hasta la basura le salió más cara
Hay proyectos que fracasan discretamente y hay proyectos que fracasan con recibo, factura y contrato firmado. El examen de admisión en línea de la UNAM pertenece a la segunda categoría, esa élite del descalabro que ni siquiera tiene el pudor de ser barata.

Los números, que son necios, cuentan la historia sin necesidad de sarcasmo, aunque nosotros aportaremos un poco. La Universidad gastó alrededor de 101 millones de pesos en la evaluación digital: más del doble de los 49 millones que costó el proceso presencial de 2025. Es decir, se pagó premium por la versión moderna, la de la nube, la de la eficiencia, y salió el triple de accidentada que la del salón con lápiz del número 2.

El argumento estelar para irse a lo digital era ecológico: se prometió reducir el impacto ambiental porque el examen en papel supuestamente dejaba 198 toneladas de basura. Noble causa. El planeta agradece. Lástima que ahora la basura sea de otro tipo: expedientes de irregularidades, capturas de pantalla y una empresa —Territorium— facultada por contrato para almacenar y disponer del audio y video de los aspirantes que hicieron trampa. O sea, se cambió papel reciclable por evidencia digital retenida indefinidamente. El bosque se salvó; la privacidad, ahí la vamos viendo.

A la lista de daños colaterales se sumó una renuncia de altura: la secretaria general de la institución dejó el cargo en plena crisis, y el rector nombró de inmediato a un relevo con 'sólida trayectoria académica', porque cuando arde la casa lo primero es presentar al nuevo bombero. El relevo llega a administrar un incendio que empezó siendo un ahorro.

Como remate, y para que nadie se quede sin universidad, la presidenta ofreció lugar en la Universidad Rosario Castellanos a quien repruebe el nuevo examen. El gesto es generoso, pero deja una sensación curiosa: reprobar el examen carísimo de la UNAM también tiene premio de consolación. Nunca fue tan cómodo salir mal en una prueba.

Entre tanto, una comisión técnica analizará si la institución debe seguir haciendo exámenes en línea. Ojalá la respuesta llegue antes de la siguiente convocatoria, y ojalá esta vez sí incluya una casilla que pregunte cuánto costó, cuánta basura generó y cuántos secretarios generales sobrevivieron al intento.