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El Destiempo

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Edición Nacional 12 de agosto, 2026
Nuevo León Digest 2 de agosto de 2026

El regio de este domingo: esquiva la zanja, aguanta los 37 grados y reza por la lluvia

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El regio de este domingo: esquiva la zanja, aguanta los 37 grados y reza por la lluvia
Amanece un domingo cualquiera en el área metropolitana y el ciudadano promedio de Nuevo León ya trae agenda apretada: sobrevivir. No es exageración. Entre la zanja que le abrieron en mayo, el sol que no perdona y una lluvia que Protección Civil promete para la tarde como si fuera la reapertura de un antro, el regio de a pie tiene más pendientes que el Cabildo.

Empecemos por Santa Catarina, esa tierra donde Agua y Drenaje inauguró en mayo una zanja y, generosos ellos, la dejaron en exhibición permanente. Dos meses después, un adulto mayor cayó adentro. No hay que ser ingeniero para entender que un hoyo abierto durante más tiempo del que dura una novela de las siete no es una obra: es una trampa con oficio de gobierno. Los vecinos exigen que la reparen, lo cual demuestra un optimismo digno de estudio antropológico. En este estado, una zanja de mayo ya alcanzó edad para inscribirse en el Santa Bus estudiantil.

Mientras tanto, en el centro de Monterrey, un hombre fue detenido por intentar robarse una funeraria. Léalo despacio. No una tienda, no una farmacia: una funeraria. Le decomisaron hasta la herramienta con la que desprendió el aparato. Uno imagina el momento cumbre del atraco, ese instante en que el señor pensó 'de aquí nadie sale con vida' y luego recordó que, precisamente, ahí nadie sale. El crimen perfecto arruinado por el detalle de que a los muertos no les urge tanto.

En Santiago, en cambio, reactivaron el operativo carrusel y de radar en la Carretera Nacional. Traducción para el que maneja: van a estar ahí donde usted siempre corre. La medida llega tras un mes de accidentes por alta velocidad, o sea, cuando el pie ya se acostumbró al acelerador. El municipio promete operativos 'en distintos horarios' para que la sorpresa se mantenga fresca, como esos exámenes que la maestra pone justo cuando nadie estudió. Loable la intención; queda por ver si el regio respeta el límite o simplemente aprende a memorizar dónde está el radar, que es nuestro deporte estatal no reconocido.

Y hablando de tragarse el orgullo: San Nicolás analiza prohibir que dos personas viajen en una misma motocicleta. El Cabildo lo aprobó por unanimidad, esa palabra mágica que en política significa 'nadie quiso ser el que dijera que no'. La lógica es identificar mejor a las unidades. La consecuencia práctica es que el nicolaíta enamorado tendrá que llevar a la novia en Uber mientras él la sigue en la moto, como caravana de peregrinos rumbo a la quincena. Romanticismo metropolitano.

El clima, por su parte, hace su propio operativo carrusel. El sábado, el Paseo Santa Lucía lució vacío porque hacían 37 grados y hasta los patos del lago artificial pidieron sombra. Este domingo, Protección Civil de Monterrey anuncia lluvias fuertes, tormentas eléctricas y vientos. O sea: el fin de semana pasamos de freírnos a inundarnos sin escala intermedia, que es la única constante climática confiable que tiene este estado. El regio ya no dice 'qué calor' ni 'qué lluvia'; dice 'aquí vamos otra vez'.

En la sección de buenas noticias con letra chiquita, el Gobierno del Estado presume que julio cerró con la cifra de homicidios más baja para ese mes en veinte años: 26 casos, tasa de 0.40 por cada cien mil. Es un dato genuinamente bueno y hay que decirlo sin ironía... aunque el mismo estado que redujo homicidios a mínimos históricos sigue sin poder tapar una zanja. Se ve que la paz se construye más rápido que la banqueta.

FIDEURB, mientras tanto, retiró 63 mil kilos de residuos en una semana en el área metropolitana. Sesenta y tres toneladas de escombro, ramas y 'material voluminoso', que es el eufemismo urbano más elegante para 'lo que la gente tira donde no debe'. Aplausos para la cuadrilla y un minuto de silencio por lo que encontraron.

Y el broche lo pone un niño de nueve años de Guadalupe que salió a ver a su abuelita, tomó el camión equivocado y terminó en Apodaca. Lo hallaron sano y salvo, gracias a Dios. Pero seamos honestos: subirse al camión incorrecto y acabar a dos municipios de distancia no lo convierte en extraviado, lo convierte en usuario experimentado del transporte público regio. Si acaso, le faltó llegar a 17 pesos el pasaje.