San Nicolás quiere una sola persona por moto: adiós al amor sobre dos ruedas
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El Cabildo de San Nicolás aprobó por unanimidad abrir mesas de trabajo para analizar una modificación a su reglamento de tránsito: que en las motocicletas viaje únicamente una persona. La idea, dicen, es regular el acelerado incremento de motos en el municipio y mejorar la identificación de unidades y conductores. Sobre el papel, suena razonable. En la práctica, acaban de declararle la guerra al romance metropolitano más barato que existe.
Porque seamos claros: la moto con dos personas no siempre es un acto delictivo. Muchas veces es simple economía doméstica. Es el papá que lleva al hijo a la escuela, el novio que carga a la novia a la quincena, el compa que le hace el paro al otro porque el camión ya va en 17 pesos y subiendo. Prohibir el segundo asiento es, para muchas familias nicolaítas, prohibir el transporte familiar de bajo presupuesto. Un golpe directo al corazón —y a la cadera— del que no alcanza para dos pasajes.
La autoridad argumenta identificación y seguridad, y ahí no hay mucho que rebatir: los datos son los datos y el municipio tiene derecho a ordenar sus calles. Lo que da ternura es el 'por unanimidad', esa figura donde todos los regidores levantan la mano al mismo tiempo como coreografía de kermés, para que nadie cargue solo con la impopularidad de quitarle el aventón a la gente.
Queda la duda técnica: ¿cómo se aplicará? ¿Habrá operativo carrusel de motos, como el de Santiago con los carros? ¿Radar para parejas? Uno ya se imagina al oficial deteniendo a la pareja en su Italika y preguntando quién de los dos se baja a caminar bajo los 37 grados. Muy metropolitano todo. Por lo pronto, los enamorados de San Nicolás tienen tiempo mientras las 'mesas de trabajo' hacen lo que mejor saben hacer: sesionar largo y decidir despacio.
Porque seamos claros: la moto con dos personas no siempre es un acto delictivo. Muchas veces es simple economía doméstica. Es el papá que lleva al hijo a la escuela, el novio que carga a la novia a la quincena, el compa que le hace el paro al otro porque el camión ya va en 17 pesos y subiendo. Prohibir el segundo asiento es, para muchas familias nicolaítas, prohibir el transporte familiar de bajo presupuesto. Un golpe directo al corazón —y a la cadera— del que no alcanza para dos pasajes.
La autoridad argumenta identificación y seguridad, y ahí no hay mucho que rebatir: los datos son los datos y el municipio tiene derecho a ordenar sus calles. Lo que da ternura es el 'por unanimidad', esa figura donde todos los regidores levantan la mano al mismo tiempo como coreografía de kermés, para que nadie cargue solo con la impopularidad de quitarle el aventón a la gente.
Queda la duda técnica: ¿cómo se aplicará? ¿Habrá operativo carrusel de motos, como el de Santiago con los carros? ¿Radar para parejas? Uno ya se imagina al oficial deteniendo a la pareja en su Italika y preguntando quién de los dos se baja a caminar bajo los 37 grados. Muy metropolitano todo. Por lo pronto, los enamorados de San Nicolás tienen tiempo mientras las 'mesas de trabajo' hacen lo que mejor saben hacer: sesionar largo y decidir despacio.